Lo que no pasa en cien años, sucede en un segundo… Como enamorarse, y como desenamorarse… Y qué importa el por qué, cuando lo que te sucede, sucede porque lo sientes de veras.
Una palabra, que no es más que aire… A veces, un silencio, que ni siquiera es algo… Puede que a lo peor, sin motivos, ni razón, pero es que no puedes, ó mejor dicho, no quieres saberlo… Ya no… De repente deja de interesarte todo lo referente a lo que sentiste y ya no sientes por esa persona, que había sido, hasta ese mismo momento, el centro mismo de tus pensamientos, y tu devoción más honda.
Tras ese segundo decisivo, imprevisible, inesperado, de decepción plena… El deseo se desvanece… El interés desaparece… El dolor brilla por su ausencia… Y de forma increible, pero inexorable, sientes que se rompe todo vínculo, toda magia… Todo cuanto sentías que te unía a esa persona, hasta el punto de considerarla como parte inseparable de tu ser, y a quien creías conocer mejor que a tí misma, y que de repente se convierte ante tus ojos en un completo desconocido…
Alguien ajeno a tí, apartado de tí… lejano… fuera de tí… que ya no sientes, que no te mueve, ni conmueve, ni te hace sentir frío, ni calor…
Solo sientes la distancia, cada vez mayor, y la indiferencia más neutra y natural…
Sabes que se marcha, consciente que será para siempre, y que, asombrosamente, impasible y despojada de todo sentimento de pérdida, ó tristeza, como si jamás le hubieses sentido tan tuyo, que podías leer su pensamiento, antes que él mismo, te contemplas a tí misma, permitiéndole partir sin mover ni un solo dedo… Partir… Curioso verbo, por cuando implica una ruptura, que es imposible, cuando antes hubo auténtica unión, e imposible, cuando nunca hubo vínculo, y no se trató más que de otro enamoramiento fugaz, entre dos seres que nunca tuvieron nada en común, y que por ello, un día cualquiera, como te enamoraste, te desenamoras… no sabemos por qué… Yque como no nos importó entonces, tampoco nos importa ahora ya, el por qué de los por qués.
¿Qué importa la gota que colma el vaso? ¿Qué importa una gota? la primera y la última gota… solo son gotas… Importa el sentimiento… Sentir gota a gota, es lo que importa… Y yo sentí… Y ya no siento… Y lo demás son… simples gotas… que no me importan.
Como si nunca hubiera habitado en tí… Como si se tratara de un caminante que solo estuvo de paso, y cuyo rostro, pronto se confundirá en mi recuerdo, con todos esos rostros de tantos y tantos caminantes, que apenas coincidieron con una en el tiempo y el espacio de estos cruces breves, caprichosos, y sin sentido, de caminos diferentes, que configuran el mapa del destino, con la distintas rutas de la vida.
No te apetece siquiera una despedida… Sientes que la despedida no tiene sentido entre dos seres, que realmente nunca se encontraron, aunque coincidieran sus caminos alguna vez…
Así sucede siempre y por fortuna… los años años me van enseñando, y yo sé que jamás aprenderé… Y que volveré a enamorarme otra y otra vez… Porque por más que la vida se empeñe en enseñarme… Prefiero enamorame de veras, y desenamorarme, así… sin querer … Y sin saber cómo ni cuándo, ni mucho menos… por qué…
Querido diario… Me enamoré, y he sentido la mayor de las dichas, y el mayor de los celos, y he sufrido y gozado intensamente y de cada momento, como si fuese la primera vez, y nunca hubiera aprendido nada… Y me he desenamorado… Y tú ya sabes… Sigo sin haber aprendido nada, esperando en mi ignorancia, enamorarme de nuevo… ¡Quién sabe, y a quién diablos le importa, por qué!
Juguetona