Romance Anónimo. Martes, jun 29 2010 

Hoy os quiero contar, más que un cuento, un romántico y viejo romance anónimo, que a medida que pasa el tiempo, más me conmueve y mejor comprendo…

Él  se levantó del banco, alisó su ropa y estudió a la muchedumbre que hormigueaba en Santa Justa.

Buscaba a la chica cuyo corazón conocía, pero cuya cara no había visto jamás, la chica con una rosa en su solapa.

Su interés en ella había empezado trece meses antes en la Biblioteca de un Instituto. Al tomar un libro de un estante, se sintió intrigado, no por las palabras del libro, sino por las notas escritas a lápiz en el margen.

La suave letra, según él mismo contó,  reflejaba un alma pensativa y una mente lucida. En la primera página del libro, descubrió el nombre de la antigua propietaria del libro…

Invirtiendo tiempo y esfuerzo, consiguió su dirección.

Le escribió una carta presentándose e invitándola a cartearse. Al día siguiente, sin embargo, fue destinado a Barcelona.

Durante el año y el mes que siguieron, ambos llegaron a conocerse a través de su correspondencia.

Es hermoso sentirse protagonista de un romance de la generación de los poetas, en el siglo de la tecnología. Cada carta era una semilla que caía en un corazón fértil; un romance comenzaba a nacer.

Él le pidió una fotografía, pero ella se rehusó.

Ella pensaba que si él realmente estaba interesado en ella, su apariencia no debía importar; y esta vez, no cedería como siempre había cedido en historias anteriores surgidas de encuentros casuales vía internet… Esta vez no… Se trataba de un romance a la antigüa… ¡Era una romántica insufrible!

Cuando finalmente llegó el día en que él debía regresar, ambos fijaron su primera cita a las siete de la noche, en la estatión.

Ella escribió, absolutamente inmersa en su papel :) :

“Me reconocerás por la rosa roja que llevaré puesta en la solapa.”

Así que a las siete en punto, él estaba en la estación, buscando a la chica cuyo corazón amaba, pero cuya cara desconocía.

Él relata:

“Una joven venia hacia mí, y su figura era armoniosa y suave. Su cabello caía hacia un lado en semiondas, sobre sus delicadas orejas; sus ojos eran marrones como almendras. Sus labios y su barbilla tenían una firmeza amable y, enfundada en su traje verde claro, era como la primavera encarnada.

Comencé a caminar hacia ella, olvidando por completo que debía buscar una rosa roja en su solapa. Al acercarme, una pequeña y provocativa sonrisa curvó sus labios.

“¿Vas en mi misma dirección?” murmuró.

Casi incontrolablemente, dí  un paso para seguirla y en ese momento ví a otra dama.

“Estaba parada casi detrás de la mujer de verde.

Era una señora de más de cuarenta años, con cabello entrecano que asomaba bajo un gracioso sombrero. Era bastante llenita y sus pies, anchos como sus tobillos, lucían unos zapatos de tacón bajo.”

“La chica del traje verde se alejaba rápidamente. Me sentí como partido en dos, tan vivo era mi deseo de seguirla y, sin embargo, tan profundo era mi anhelo por conocer a la mujer cuyo espíritu me había acompañado tan sinceramente y que se confundía con el mío.

Y ahí estaba ella. Su faz pálida y regordeta era dulce e inteligente, y sus ojos grises tenían un destello cálido y amable. No dudé más. Mis dedos afianzaron la gastada cubierta de piel azul del pequeño libro que haría que ella me identificara. Esto que siento, quizá, no sea amor, pensé,  pero es algo precioso en todo caso; algo quizá aún mejor que el amor:  por lo cual yo estaba y estaré siempre agradecido.

La  saludé y le extendí el libro a la mujer, a pesar de que sentía que, al hablar, pudiera delatar el reciente desconcierto, y mi duda, ante el innegable  desencanto, que dió a lugar mi error y la inevitable comparación, entre el bellísimo aspecto de la dama de verde, que dejé pasar, y el  suyo, por el que opté, conocedor de la esencia que guardaba aquel envase sencillo en su forma, que era su cuerpo .

“Soy fulano de tal, y tú debes ser zetana de cual. Estoy realmente contento, que finalmente hayas podido venir a nuestra cita. ¿Puedo invitarte a cenar?”

La cara de la mujer se ensanchó con una sonrisa tolerante :) :

“No sé de que se trata todo esto, fulano de tal,” respondió, “pero la mujer del traje verde que acaba de pasar me pidió que pusiera esta rosa en la solapa de mi abrigo. Y me pidió que si tú me invitabas a cenar, por favor te dijera que ella te está esperando en el restaurante que esta cruzando la calle.” :P

Fín.

Puede que sea difícil de entender la forma de sentir, de pensar y de actúar de aquella mujer… Pero para mí es bien sencillo:

La verdadera naturaleza del corazón se descubre en sus respuestas a lo que NO es atractivo.

“Dime qué es lo que amas (Por encima de lo hermoso y de lo menos atractivo),” escribió alguien bastante sabio, “y te diré quién eres.”…

Y la dama de verde, realmente estaba interesada en conocer quién era ese hombre…  La portada de los libros se desgata y va perdiendo su atractivo, solo el valor y la belleza de lo que encierra en su interior permanece y aún crece con el tiempo, cuando dentro se gesta palpitante una historia, que conmueve e invita a vivir en prinera persona, estos imperecederos romances anónimos.

Juguetona.

Las Galletitas Y La Seducción Sábado, jun 26 2010 

galletas-de-chocolate.jpg

Leí un cuento de Bucay que él titula Galletitas, y que me hizo recordar una de mis primeras experiencias en el juego de la seducción, en la que me sentí como el joven insolente de esta historia, y que sin embargo, lejos de aprender, cuando creí estar segura de tener galletitas, caí en el error de acabar siendo, la elegante mujer del cuento, que es más ó menos así:

Llega una señora muy elegante a un estación de trenes y, cuando en la ventanilla le informan, que su tren aún tardará, decide comprar una revista, una gaseosa y un paquete de galletitas de chocolate.

Mientras ojea la revista, un joven se sienta a su lado, también a leer un periódico, cuando por el rabillo del ojo, se da cuenta perpleja, que el joven estira la mano, y  ¡agarra el paquete de galletitas! 8O  Lo abre y después de sacar una ¡¡comienza a comérsela despreocupadamente!! 8O

La mujer indignada, pero siempre recordando su elegancia y categoría, para no caer en la grosería del joven, pero dispuesta a que no quede la cosa, como si no hubiera ocurrido nada, con gesto pretencioso y pomposo, toma el paquete y saca una galletita, que exhibe frente al joven y se la come mirándolo fijamente.

El joven, en respuesta,  ¡¡sonríe!! :P … y toma otra galletita.

La señora gime un poco, toma una nueva galletita y, con ostensibles señales de fastidio, :mrgreen:   se la come sosteniendo, otra vez, la mirada en el muchacho.

El diálogo de miradas y sonrisas continúa entre galleta y galleta. Ella cada vez más irritada, :evil:   él cada vez más divertido :P

Finalmente, la señora se da cuenta de que en el paquete queda sólo la última galletita.

” No podrá ser tan caradura”, piensa, y se queda  mirando alternativamente al joven y a las galletitas. :roll:

Con calma, el muchacho alarga la mano, toma la última galletita y, con mucha suavidad, la corta exactamente por la mitad…  Con su sonrisa más amorosa le ofrece media a la señora. :)

- ¡Gracias! – dice la mujer tomando con rudeza la media galletita.

- De nada – contesta el joven sonriendo angelical mientras come su mitad.

El tren llega.

Furiosa, la señora se levanta con sus cosas y sube al tren.

Al arrancar, desde el vagón ve al muchacho todavía sentado en el banco del andén y piensa:

” Insolente”. :(

Siente la boca reseca de ira. Abre la cartera para sacar la lata de gaseosa y se sorprende al encontrar, cerrado, su paquete de galletitas… 8O   ¡Intacto! :oops:

Autor: Jorge Bucay.

De la misma manera, algun@s seductor@s, estamos tan seguros de nuestra categoría, jeje… de ser elegantes, y llegar a sentirnos tan orgullosos de poseer galletitas tan deliciosas y deseables, que sufrimos creyendo, que alguien que se nos acerca,  puede albergar la intención de aprovecharse, y nos dá la sensación, que pueden estar disfrutando de nuestros dones, sin merecerlo, ni haber hecho nada para despertar nuestro deseo de compartirlos… Y no nos damos cuenta, que estamos todo el rato recibiendo atenciones y gestos amorosos, de toda persona que se nos acerca,  sin que nosotros hayamos, ni siquiera abierto, un poco, nuestro corazón… Y habiéndole dedicado solo una mirada por encima, además… cargada de escepticismo, ó prejuicios :? ¡Y nos perdemos lo mejor!

Hay una frase, que dice, que buscando lo mejor en los demás, hallaremos lo mejor de nosotros mismos… ¡Y estoy totalmente de acuerdo!

Es bueno saberse con valores, y sentir que tenemos mucho para dar, pero… de nada sirve ese amor propio, si somos incapaces de notar y disfrutar, que estamos todo el rato recibiendo, por culpa de ese temor sin fundamento a que puedan disfrutar de esos valores, que si valen para algo, es justamente para que lo disfrute todo aquella persona sensitiva,  que pueda percibirlos y encontrarlos, tentadoramente deseables y… deliciosos…

Juguetona.

“A Juán Carlos… Que ayer fue su santo y estuve pensando en él…  Mi joven profesor de… amor, a quién creyendo que estaba dando demasiado, siempre estaré en deuda con él… Y tengo que agradecerle haber compartido conmigo, las más amorosas, dulces y enriquecedoras galletitas caseras, de generosidad y nobleza, como solo un hombre de su categoría, podría hacerlo… Sabiendo que no podía esperar agradecimiento alguno de mí, en esos días …

Porque no es hasta que  el aprendiz  está preparado para aprender… Que aparecen los Maestros para él.

Amor De Leyenda. Domingo, jun 20 2010 

Aunque la palabra leyenda viene del griego, legere (Leer), en realidad, la mayoría de ellas han tenido una transmisión oral.

El amor es uno de los sentimientos que más se presta al género de las leyendas y son incontables, en todo el orbe, las que nos hablan de enamorados, felices o desgraciados, que han vivido multitud de avatares en aras de conseguir o conservar a su objeto de deseo. Historias, en ocasiones increíbles, sensaciones perturbadoras, decisiones heroicas o incluso actos indignos, han tejido, a lo largo de los siglos, miles de leyendas sobre el más sublime y, en ocasiones el más penoso, de los afectos que envuelve a los seres humanos.

El hombre ha visto siempre en el amor un secreto poder misterioso, y la leyenda de Eros y Psique es una de tantas explicaciones mitológicas de este misterio. Más una exposición que una explicación, porque el misterio no se ha explicado jamás.

Llama la atención, que sea Eros, (varón) la encarnación de belleza y amor, en combinación con la falta de inteligencia. La leyenda nos retrata a un adolescente bellísimo y torpe, y por ello,  ¡¡hecho para el amor!!, provisto de unas flechas, envenenadas con un dulcísimo veneno (el amor, ese poder misterioso) dulce, pero ¡veneno al fín y al cabo! y que puede matar.

Y, por otro lado, nos presenta a Psique (hembra) tan bella e inteligente (encarnación de la mente, la lógica, la razón), que despierta temor en los hombres, que piensan que si ella les perteneciera se incapacitarían para todas las otras misiones del hombre:

la sabiduría, el ejercicio del poder, y la guerra.

¿No es curioso? Él el amor, y ella la inteligencia.

La cosa es, que Eros ve a Psique bañándose en el río, y absorto en su contemplación se hiere con una de sus lanzas, y se enamora de la mortal, lo cual era imposible y además lo prohibían las leyes divinas . ¡Ahhh! pero no hay nada imposible, ni ley que el amor no supere. :P

El enamorado halla una forma de poder amar y ser amado por Psique; solo debe lograr que ella (la razón) jamás pueda verle a la luz del entendimiento humano; que jamás pueda analizarle y conocer su verdadera naturaleza. Ella solo puede amarle por una inquebrantable fé en ese desconocido, que tanto bien le proporciona. Y Eros llenándola y satisfaciéndola de placer y bienestar, logra esa entrega total de ella, renunciando a la condición de verle, viviendo ambos una etapa absolutamente feliz.

Pero… bueno, las hermanas y el resto de humanos, se ve que logran persuadirla para que use su inteligencia y, contraviniendo a sus propios sentimientos, desobedezca al amor, y por intentar conocerle físicamente bajo la luz artificial de una lámpara de aceite, termina hiriendo a Eros, quedando desfigurando además su bello rostro, y este, movido por el dolor, se aleja de ella.

Entonces ella, se da cuenta de cuánto le ama, aún sin conocerle apenas, y que no necesita ese conocimiento para ser feliz, descubriendo en su afán por obtener otra oportunidad, qué banal es la belleza, (No le importa que el rostro de Eros ahora esté desfigurado por la cera ardiente, para seguir sintiendo ese anhelo, por volver a ser objeto de su deseo) descubre cuán poderosa es la fé en sí misma, sus capacidades y su merecimiento de ser amada, e inagotable la fuerza y la energía que ese amor, despierta en ella, y cómo el universo y los dioses se ponen de su parte, para que vuelva a originarse una nueva oportunidad de ser feliz junto a Eros.

Desde entonces Psique reside en el Elíseo con los otros dioses, siempre en compañía de Eros. Y si alguna vez bajan a la tierra, van siempre juntos los dos, y así, los dos a la vez, es como influyen en la vida de los hombres.

La historia de Eros y Psique es larga y en algunas versiones se complica mucho, de forma un poco infantil, como si fuera un cuento para niños. Pero lo esencial, lo que de ella persiste a través de los siglos, el auténtico mito, es simple:

El amor no debe jamás ser analizado, no lo resiste. El ser humano inteligente, comprende que el amor, siempre es bueno, y hace felices a los que no quieran analizar y conocer cómo es exactamente, y les basta con sentirlo en el corazón, llenándoles de ese bienestar, esa fuerza, esa fé, y ese poder, secreto y misterioso sobre las leyes divinas y humanas.

Jugue.

El Tiempo Y El Silencio. Sábado, jun 19 2010 

John Cage es, quizá,  el compositor que más profusamente se ha referido al silencio como materia prima de la estructura musical.

Es bastante conocido su experimento con la celebrada “composición” 4´33.

En ella, el ejecutante, un pianista, debe permanecer 4 minutos y 33 segundos “en silencio” hasta completar los tres movimientos de la obra.

Cage no plantea un simple vacío sonoro de casi cinco minutos; por el contrario, pretendía que fueran los sonidos ambientales los que crearan el fenómeno musical, de manera natural y aleatoria.

Haciendo un símil con la seducción, tal como propone El Violinista en su libro, encuentro en esta apreciación del tiempo y del silencio en la música, realmente didáctica y liberadora de ese temido tiempo y más temidos aún silencios, aplicable, a la hora de componer y disfrutar nuestras propias composiciones de Melodías seductoras, donde el silencio no es el factor que define los límites de la obra.

Si la música es concebida como un objeto, entonces tiene un inicio, una mitad y un final,  (apertura, calentamiento, cierre) y uno puede sentirse bastante confiado porque está medida en términos de tiempo …  Pero cuando la música es un proceso, las medidas de tiempo se vuelven menos significativas, y el proceso mismo, incluyendo la noción de “Cero Tiempo” (es decir, no tiempo del todo), se convierte misterioso y eminentemente útil”

La música, nos indica el diccionario, es el “arte de combinar los sonidos de la voz humana o de los instrumentos, o de unos y otros a la vez, de suerte que produzcan deleite, conmoviendo la sensibilidad, ya sea alegre, ya tristemente.

Se nos enseña sobre la importancia de cómo crear y/o recrear esos sonidos. Se nos habla de las teorías de armonía y contrapunto que rigen tales combinaciones sonoras y de las diferentes pautas estilísticas que debe encerrar la ejecución de una obra musical. Así el intérprete, que no es más que el medium entre el compositor y el público, se ocupa de brindar una versión persuasiva de una determinada composición, que pueda calar en el plano emocional de quien la escucha. Pero rara vez se nos hace ver el papel fundamental que juega el silencio  dentro del marco conceptual y expresivo de una obra musical.

El silencio, ese silencio absoluto que tanto tememos, en realidad no existe… El placer que experimentamos cuando simplemente permaneciendo quietos y callados,   aparecen sonidos, que solo pueden percibirse en en el silencio es la prueba, que realmente el silencio absoluto es imposible…  podemos oir el murmullo de la brisa entre los árboles, por poner un ejemplo de lo más banal, ó como puede ser una respiración tranquila, la lluvia caer, un pájaro cantar, el agua de un arroyo, y como ejemplo más urbano y cotidiano, la risa de otros, la música que suene en el local donde nos hallemos… Son sonidos, que perfectamente pueden embellecer y formar parte de nuestro proceso de seducción, configurando justo las notas y los tiempos, que más conmuevan y deleite provoquen…

Cage, por nombrar alguno, de los muchos compositores que comparten su apreciación del arte y la música, ha buscado un profundo acercamiento a la espiritualidad por medio de la creación musical,  y el silencio es piedra angular de esa búsqueda. En palabras de Cage:

“no puede ser correcto hacer música que no se estructure desde las puras raíces del sonido y del silencio.”

Entonces, es bueno recordar, que la seducción, no debe apreciarse como un objetivo, sino como un proceso, donde no son significativas las medidas de tiempo, y donde el silencio, no indica, ni finaliza, ni supone interrupción, ni pausas de la obra musical, ¡sino que forma parte de ella! El silencio es también música… Siempre que exista, claro, un ser humano sensitivo y con la especial aptitud para combinar, aprovechando el natural y aleatorio silencio y cero tiempo, que se origina cuando se experimenta de forma gozosa, ese proceso misterioso y artístico, que es la seducción, y la música, y que realmente supone :

El medio para elevar al ser humano y transcender el abrumador silencio, provocando deleite y conmoviendo la sensibilidad, verificando así nuestra existencia y participación en la vida.

Juguetona.

De Rojo Sábado, jun 12 2010 

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Dicen que cuando nos vestimos de rojo, a ellos se les despierta un no sé qué, y a nosotras un no sé cuánto, jejeje.

¡Yo voy a probar! :P Hoy no… ¡Mañana! Mañana por la noche, que salgo a bailar…

¡Ya os contaré los efectos!… Si se pueden contar… ;)

Juguetona.

La Dama De Rojo.

Nunca te había visto lucir tan hermosa
como esta noche.
Nunca te había visto brillar tan fuerte.
Nunca había visto tantos hombres pedirte
si querías bailar.
Ellos buscan un pequeño romance,
a la mínima oportunidad.
Y yo nunca te había visto con ese vestido que llevas,
ni los reflejos en tu cabello,
que resbala hasta tus ojos.
He estado ciego.

La dama de rojo está bailando conmigo,
mejilla con mejilla.
No hay nadie aquí, sólo tú y yo.
Es donde quiero estar,
solo que desconocía que tenía esta belleza junto a mí.
Nunca olvidaré la manera como brillas esta noche.

Nunca te había visto lucir tan increiblemente  hermosa
como esta noche.
Nunca te había visto brillar tan fuerte,
Estás asombrosamente bella.
Nunca había visto tanta gente
querer estar a tu lado.
Y cuando te volviste hacia mí,
me quedé pasmado.
Y nunca había tenido una sensación así,
con esta sensación de amor tan  completo y absoluto,
como esta noche.

La dama de rojo está bailando conmigo,
mejilla con mejilla.
No hay nadie aquí, no hay nadie aquí,
Sólo tú y yo.
Es donde quiero estar,
Pero apenas conozco a esta belleza a mi lado.
Nunca olvidaré la manera en que luces esta noche.
Nunca olvidaré la manera en que luces esta noche…
La dama de rojo, la dama de rojo.
La dama de rojo, mi dama de rojo.

Mi Cumple!! Jueves, jun 10 2010 

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