Hace tiempo que sigo un programa de Canal Sur,  “Andaluces Por El Mundo”.

Resulta emocionante y conmovedor Conocer historias de superación de andaluces, que tras el espíritu aventurero que rodea cada una de sus experiencias de vida, a la par que nos enseñan otras culturas y formas de vivir y entender la vida, absolutamente fascinantes y cautivadoras, a través de sus ojos agradecidos y enamorados de los respectivos paises, que le acogieron y le permitieron integrarse y construir allí un nuevo hogar, llega a ser conmovedor, observar cómo conservan y acrecientan la relación y el vínculo con su Tierra de Origen, que es la mía también… Con Andalucía.

Esta semana, no sé porqué, me caló hondamente el testimonio de una sevillana, cuyos padres, por imperiosa necesidad, en contra de su voluntad emigraron a un lejano pais, cuando ella tenía solo 12 años.

Aquella niña se convirtió en la actriz más apreciada de aquel país, creo recordar, que era Lituania, y actualmente uno de sus hijos es el actor más reconocido de allí.

Me emocionó cuando comenzó a describir la vivencia inolvidable para ella, de la primera vez que pudo regresar a Sevilla con diecisiete años en un viaje de estudios, creo…

Cuenta, que su madre le vaticinó:

- Cuando estés a punto de pisar suelo sevillano, sentirás un enorme vuelco en el estómago, y una alegría tan enorme, que sin poderlo evitar comenzarás a llorar de felicidad… Y cuando llegue el momento de volver, en cambio, sentirás el mismo vuelco, pero en el corazón… Sentirás un desgarro tan doloroso en el corazón, que llorarás pero por un dolor, como el que nunca has conocido hasta ese instante… Y aún así, sentirás una honda satisfacción y agradecimiento a la vida, por haber tenido la suerte de nacer sevillana… Y desde ese instante, será tu mayor motivación para superarte como persona, ser una embajadora y digna representante del carácter, la nobleza y la condición humana de los sevillanos, y de las bondades de tu Pueblo, que fueron la fuente de donde recibiste tus valores, gracias a los cuales eres hoy la persona que eres…

- ¡Qué exagerada! – respondió ella –

- ¡Como buena andaluza, mi arma! :)  - le contestó su madre orgullosa…

Pero justo en ese momento del relato, surcando en la memoria por los recuerdos de aquel día, su voz comenzó a tornarse cada vez más débil, mientras sus ojos se iban humedeciendo cada vez más, mientras seguía contando y rememorando:

- Pero cuando oí que estábamos a punto de aterrizar en Sevilla… Efectivamente sentí un vuelco tremendo en el estómago, y justo como me había advertido mi madre, me embargó un sentimiento tan profundo de alegría, que al sentir las lágrimas resbalando por mis mejillas, a la par que no podía dejar de sonreir, entendí al fín, lo que significaba llorar de felicidad…

Y cuando volví a subir en el avión, dos semanas después, simtiendo aún el calor en mi pecho de los abrazos de despedida de la familia y amigos, que dejaba allí, y por la ventanilla veía cada vez más pequeña y lejana aquella tierra, y aquellas personas, de las que yo me llevaba trozos tan importantes en mi corazón, y donde yo dejaba trozos tan importantes de mi ser…  embargada por un dulce y conmovedor sentimiento de mutua pertenecia… Sentí traspasándome el pecho, un dolor tan vivo y lacerante en el corazón… que no pude evitar romper a llorar con la pena más grande, que jamás antes había sufrido…  Prometiéndome a mí misma, poner todo mi empeño para triunfar en la vida, y que se sintieran tan orgullosos por yo ser parte de Sevilla, como yo me sentía porque Sevilla fuese parte tan importante de mí…

Cuando una azafata me dice:

- ¡Qué exagerada!

Y yo, entendiendo ahora el orgullo de mi madre cuando yo intentando burlarme de ella le dije las mismas palabras, le respondí:

- ¡Como güena sevillana, mi arma! :)

En ese momento, ella lloraba con la voz rota y casi  ininteligible, y yo lloraba  con una emoción y un orgullo, que tampoco nunca antes había sentido tan vivamente… Por haber nacido sevillana, y beber de esta fuente y este pueblo, que tanto han influido en mi carácter, y de la que he recibido valores tan importantes… Emoción y orgullo por todos y cada uno de los emigrantes, que superando el dolor de tan tremendo desgarro, que supone ¡PARTIR! de su Tierra, adaptándose a culturas tan diferentes, van sembrando por el mundo esos valores y forma de entender la vida, que aprendieron en Andalucía, cosechando por donde quiera que van, el reconocimiento y la admiración, que este pueblo trabajador, generoso y alegre merece, demostrando así, todo lo bueno que podemos aportar al mundo…

Desde luego, lo tiene difícil ahora, quien pretendiendo burlarse de mí, pueda ofenderme, quien despectivamente haga referencia a mi forma de hablar, a la guasa sevillana, a mi gusto por la siesta, por el cante y por el baile, o mi forma de sentir y entender la vida…

La verdad, que me parece bastante ridículo, y me provoca un auténtico sentimiento de lástima y piedad,  por el español, que no pueda apreciar, ni disfrutar la grandeza de un pueblo, que no pasa desapercibida para nadie en el resto del mundo…

Juguetona.