La piel, esa  capa ligera, resistente y flexible que envuelve nuestro cuerpo en toda su extensión, a través del tacto, es una excelente fuente de información, a través de la cual establecemos una comunicación con el exterior, imprescindible para vivir; mucho más necesaria, e importante, que la que establecemos por cualquiera de los otros sentidos.

Sus zonas más sensibles están en la punta de la lengua, en los labios, en la palma de las manos y la planta de los pies.

Después de la punta de la lengua, la zona de mayor sensibilidad es la punta de los dedos.

A su vez, también denominamos tacto a la habilidad, o delicadeza para tratar asuntos, que por su naturaleza lo requieren, o a personas, según su carácter.

Como ya habréis adivinado, quisiera hoy resaltar la importancia del tacto en la seducción.

A veces el tacto, puede romper la química inicial, provocada por la información que nos entra por la vista, e incluso el olfato, o por el contrario, iniciarla, aunque a priori, una persona, nos nos pareciera atractiva; algo que sucede infinidad de veces, cuando bailas con alguien, por ejemplo.

Por eso es algo, en mi opinión, que merece especial atención a la hora de seducir. Puesto que es una habilidad, que podemos mejorar y perfeccionar, como hacen los invidentes, por poner un ejemplo de la destreza que podemos alcanzar con nuestro tacto, en todos los sentidos de la palabra.

¿Qué es más atractivo, unos ojos bonitos, o una mirada que acaricie con idoneidad? ¿Unas manos bellas, o la forma de tocar? ¿un perfume, o la sutileza de un olor? ¿Una voz bonita, o el tono adecuado, la modulación armoniosa y la elección de las palabras al hablar?

No basta con tocar una mano del chico, o chica, que deseemos seducir… ni con cogerle por la cintura, o pasar los dedos por su pelo… Cuando lo hacemos, según el momento que elijamos, y cómo lo hagamos, la otra persona recibirá muchísima información de nosotros, nuestrá naturaleza, intenciones, y grado de sensibilidad, que provocorá una respuesta, que nos transmitirá a su vez, muchísima información valiosa, de esa persona, y la calidez, o frialdad que vamos despertando en ella, mucho más fidedigna que ninguna palabra.

El “tacto” en nuestra mirada, como primera caricia es clave…

Una primera mirada debe ser suave, antes que invasora; no es demasiado acertado mantenerla fija durante largos segundos, porque podría parecer agresiva, y aún no sabemos, el grado de sensibilidad de la otra persona. Tampoco es buena idea esquivarla, en el momento que coincidan … Yo creo, que, como en un diálogo, los ojos de las personas, se van dando mutuamente permiso para acariciarse más o menos intensamente, y, más, o menos, profundamente, abriéndose puertas a cierta intimidad, o invitándose a acercarse más.

Quiero resaltar mutuamente, porque hoy precisamente, un chico, me comentaba, que cuando me vió por primera vez, le encantó :P la alegría de mi mirada, me ha dicho (me temo que mi escote estáperdiendo protagonismo :(   jeje )… Sin embargo, como él esquivó mi mirada, yo entendí que me rechazaba, al menos en ese primer instante; y como había otros chicos, que Sí me devolvieron una mirada de alegría al verme, opté por acercarme a ellos. ¿por qué? Porque el tacto de su mirada me resultó áspero. Era timidez, pero yo no podía saberlo. Yo también soy tímida; pero los tímidos, también debemos cultivar el tacto, porque es un justo reconocimiento del valor y la excelencia de las personas que se acercan a nosotros con alegría por vernos. ¿No creéis?

El tacto al hablar, de la misma manera, debe comenzar con un tono, siempre cálido, pero…¿ confortable?, sí, podríamos decir confortable y neutral, al inicio de la conversación, y al elegir las palabras… Y, según la repuesta, ir adecuando el tono, tanto de la voz, como de la conversación, según hacia dónde queramos llevar la relación, y según el carácter del otro, al ritmo más idóneo, ir subiendo la temperatura.

Con este chico, al que deseaba conocer, comencé, muchos días después que me lo presentaran, con un simple hola, igual de alegre por verle, que mi mirada, jeje. Suficiente para que él, si quería respondiera otro áspero hola, como su mirada esquiva, si no le apetecía hablar conmigo, o que iniciara una conversación…

Él, me devolvió el saludo, y… con tacto, me preguntó, si prefería que me llamara jugue, o juguetona, jejeje… Lo que me hizo suponer que quería agradarme… solo que era un poco reservado y tímido. Yo le respondí, que como él se sintiera más a gusto… (Si das seguridad, a quien sientes inseguro si acercarse, o no, a tí, le permitirás avanzar hacia tí). Cuando das confianza, curiosamente, ¡uno mismo se siente más confiado! Soy tímida, pero eso no es excusa para no pensar en el otro. No es excusa para no tener tacto con los demás. Curiosamente descubrí, que al dar confianza a quienes me agradaban, ¡aumentaba la mía! :P

Si este chico, me hubiese respondido un hola desinteresado, yo habría pospuesto mi acercamiento a otra ocasión, o quizás hubiese pensado que era un antipático y habría perdido mi interés inicial… Porque la timidez es una cosa, y la falta de tacto ¡otra!

Un hombre guapo, como este chico, si además posee el tacto en la mirada, ¡se hace atractivo! Y si también lo domina en la conversación, además ¡se vuelve interesante!

Un error que yo cometí, cuando me iniciaba en la seducción cosciente, es comenzar una conversación subida de tono… da igual si es de broma… No podemos saber si ese tipo de bromas le gusta a alguien, que recien acaban de presentarte… Es mejor comenzar con un tema más neutral… un acercamiento… e ir calibrando las respuestas y cogiendo un compás en el ritmo, y los tiempos, que cada uno prefiere… En la seducción el éxito reside en encontrar la Armonía… Empatizar y Armonizar… ¡Caray cómo me gusta! :mrgreen:

Y por supuesto la importancia del tacto al Tocar… uffff…

Todos necesitamos el contacto físico para sentirnos bien, y cuando tocamos a alguien con la intención de sentirle más cerca, y que nos sientan más cerca… llenamos de vida TODOS NUESTROS SENTIDOS… ¡y los del otro!

La yema de los dedos… ¡es tan sensible! Que antes de rozar la punta de la lengua del otro, ¡que todavía es más sensible! y de ahí lo sublime de un beso… podemos besar con nuestros dedos… besos suaves, como la primera mirada… nuestra piel se va a encontrar por primera vez con la piel de alguien que nos es atractivo… ¿Es para hacerlo bruscamente? 8O … ¿En cualquier ocasión?  ¿Es para no hacerlo por timidez? :(

¿Sabéis? Cuando no encuentro palabras para expresar una emoción, o un sentimiento… Yo recurro al tacto… Con el tacto, a veces, he declarado mi deseo, que por ningún otro medio, soy capaz de expresar abiertamente… Porque soy tímida… aunque mi locuacidad sea el disfraz perfecto… Y para una persona tímida, el tacto es como el lenguaje braille para los ciegos. Y cuando alguien pone su mano sobre mí… sobre todo si es un hombre, puedo leerle como un libro abierto… Y sospecho, que consciente, o inconscientemente, siempre que tocamos a alguien, sobre todo del sexo opuesto, ¡nos leen también! Traduciendo hasta la más mínima variación en la presión, y cada detalle de un roce! ¡Aunque parezca casual!

A mi me gusta leer en los dedos del hombre que me toca por vez primera, antes la sutileza y “el tacto” en la expresión de su deseo por acercarse a mí, que la vehemencia, la pasión, e incluso la seguridad… Me gusta que espere mi respuesta, que elija el momento adecuado, que me de confianza para expresar el mío… Y como a mí me gusta ser tocada… así toco yo… con el mismo tacto… buscando la complicidad y la armonía en las mutuas caricias subliminales y preliminares de lo que serán luego… si logramos la sintonía e intimidad necesarias.

No sabéis, o quizá sí, jeje… la cantidad de matices y sensaciones que podemos transmitir con nuestras manos.

Siempre oigo hablar de zonas erógenas… pero la piel… ¡Cubre todo nuestro cuerpo! Recordándonos que somos materia, ¡y a la vez abriendo las puertas a nuestra esencia espiritual!

Las veces que me he enamorado… Mi piel, en toda su extensión, se vuelve erógena… allí donde me toque el hombre que amo… ¡pasa a ser zona erógena! ;)

Es extraordinario los resultados de  incluir en nuestro alfabeto comunicativo y en nuestra dieta emocional, una saludable dosis de tacto en todos los sentidos, y… muy especialmente a través de la piel… La caricia… el abrazo… el beso…

Si este chico, por ejemplo, también dominara el tacto al tocar y acariciar con sus suaves manos y ágiles y cuidados dedos, además de guapo y atractivo (si comienza a posar y devolver la mirada), e interesante, (por su conversación) sería ¡deseable!… Incluso, aunque siga siendo tímido y no fuese tampoco guapo…

¡Pronto lo comprobaremos!… Y si no supiera tocar… con muuuchooo tacto, jeje ¡le animaré a practicar juntos hasta que aprendamos! ;)

Ya sabéis… ¡Practicad! ¡Que la práctica hace al maestro! :P

Juguetona.