“Aunque el olvido, que todo lo destruye, 
haya matado mi vieja ilusión …
Guardo escondida una esperanza humilde,
que es toda la fortuna de mi corazon.

 

Para mí, nadie como ella, Estrella Morente, mujer racial y brava, interpreta este tema…

Al fín y al cabo, quien olvida su pasado, se condena a repetirlo. No podemos permitir, que el pasado sea un ancla, que nos impida avanzar; ni un fantasma, que nos obligue a una huida hacia adelante…

El miedo exagerado a enfrentarnos a nuestra propia verdad, mutila nuestra capacidad de percepción y distorsiona la realidad; y lo mismo que la sombra de aquel juguete, con el que tanto habíamos jugado y disfrutado en la mañana, se nos antojaba un monstruo maligno al caer la madrugada, cuando de niños nos invadían los terrores nocturnos, así, a veces, la sombra de algunos recuerdos, nos parecen fantasmas…

Pero no existen los fantasmas, ni los monstruos… Ni una sábana de hilo, donde esconder la cabeza, es un escudo protector… Ni van a desaparecer las sombras porque cerremos fuertemente los ojos… Por el contrario, es necesario levantarse, encender la luz, y abririendo los ojos, ¡Descubrir que cada sombra, no es más que el reflejo de algo nuestro! ¡Somos dueños de cada juguete de la habitación! ¡Y dueños de cada recuerdo!

¡NO pertenecemos a ellos! Ellos son parte de nuestras pertenencias y nuestra fortuna.

Ahora que va llegando la tarde de los tiempos, como dice mi amigo Artemio en un poema, que me conmovió, tan hondamente como este antigüo tema; que las nieves comienzan a platear mi pelo… me doy cuenta que puedo volver sin miedo a recorrer las viejas calles, y los angostos caminos, que me trajeron hasta aquí…

Esos caminos no me llevaron demasiado alto, pero sí más lejos de lo que nunca pensé…

Me doy cuenta que, aunque mil veces creí que me fallarían las fuerzas, y que algunos trozos del recorrido parecían demasiado largos y penosos… ¡Aún me sobraron fuerzas y esperanzas cuando los dejé atrás! ¡Que veinte años no son nada! ¡ Y No pueden ensombrecer esta Tarde tan luminosa… Por el contrario, me llegan como una fragancia de flores arómaticas…

No existen sombras, ni fantasmas, que puedan impedirme de gozar del magnífico espectáculo que es mi vida…

Llega la tarde sí… ¡Pero no lamento que se acabe el día! 

Logré enfrentarme a mi pasado, y, como son solo míos, convertí mis recuerdos ¡Todos! en mi mayor fortuna, y en una alegre invitación a disfrutar la noche, que aún, ni siquiera apenas, recién comienza…

Si mi estrella se ríe de mí… ¡Yo me reiré con ella! :P

¡Pienso seguir disfrutando de esta Fiesta, que es la Vida!

¡Hasta que el SOL… se FUNDA CON LA TIERRA!

¿Te apuntas? ;)

Juguetona.