Las horas fueron deslizándose, difuminándose lentamente, como la luz del sol sobre las laderas suaves de la Sierra, en los serenos atardeceres de Huelva…

La paz nadaba en sus ojos, igual que flota la luna en la laguna, que desde mi niñez, tan bella, como tenebrosa, me ha parecido siempre, ejerciendo sobre mí una fascinación poderosamente mágica… Solo que en su mirada, me fue imposible reprimir el impulso de sumegirme en sus profundidades infinitas y claras …

Hechizada por su voz, que se confundía con el rumor del agua, y el tacto de sus manos anchas sobre mi piel, como cálidas olas de plata, me adentré sin miedo en el olvido que me ofrecían el remanso de sus ojos negros, que se me antojaban frescas y tentadoras lagunas para mi memoria ávida de omisiones y extravíos de recuerdos…

Tres días y dos noches permití que escaparan fugitivas, buceando bajo los deseos más hondos y misteriosos de un hombre… bebiéndome su pasión por mi cuerpo y removiendo la quietud de sus anhelos de mujer, maduros y en calma, levantando mareas de deseos, desde el fondo de su alma, a la superficie brillante de su mirada… embriagándome de realidad y presente, para olvidarme de un sueño… queriendo alcanzar aquella luna tranquila, que tan inmensa y golosa, por detrás, y a través del cristal de la copa de vino, que él degustaba, y con masculina osadía y arrogancia, con sus ojos tentadores me ofrecían … Ese oasis de amnesia, de paz, y de amor terrenal, que yo no sabía, ¡ilusa sirena! que tanta… tantísima falta me hacía…

Me ofreció todo… Y todo lo tomé… Sin duda… Cambiando el tiempo por la eternidad de dos madrugadas… ¿Quién dijo que no es amor un amor fugaz?

Bañada en sus ojos, dejé que escaparan, de la mano, contra corriente corriendo, mis recuerdos más grises y el tiempo…

Es cierto aquello que dicen:

Las lagunas claras de los ojos de un hombre, cuando reflejan un loco deseo y una luna real, madura y brillante, aunque fueren como estrellas… fugaces… Son remansos de agua bendita, que te inundan de vida, y ahogan y te limpian de los recuerdos más tristes… 

¡¡Algo tendrá esa agua cuando la bendicen!! 

Juguetona. ;)