Sería una osadía por mi parte atreverme a dar consejos sobre las relaciones sexuales; pero dado que, aunque no me avalen estudios, ni muchas experiencias, entre esas pocas, la primera, ¡Resultó taaan instructiva y aleccionadora! jeje, me voy a permitir, por lo menos, expresar mi opinión sobre un tema, que personalmente, me parece que arruina muchos encuentros. Fundamentalmente porque hay gente que no aprenden a decir:
¡Basta ya de tanta tontería, y vamos a lo que vamos!
Me refiero al dichoso punto “G” y esa obcecación generalizada en centrarse en los genitales.
“Se piensa que la estimulación del punto G es más intensa en las mujeres mayores de treinta años, porque los cambios en la estructura de los tejidos del interior de la vagina (
) permite un acceso más fácil a dicho punto. Algunos creen por esta razón que en la treintena alcanzan su cúspide sexual”. ¿A qué cambios en la estructura se referirán? 8O
“El término punto G se usa también por analogía como un término en jerga para la próstata masculina, que puede ser estimulada mediante juego anal o presionando el perineo (la piel justo detrás de los testículos)”. (dice la Wilki)
Resulta que un ginecólogo, Gräfenberg, descubrió en su chica, un punto cerca de la uretra, de muy difícil acceso (¡A saber haciendo qué, con qué, y cómo dió el tío con él!! Y que no me digan ue fue casualidad, porque ¡peazo de puntería que tuvo! :) ), Considerando que dicen que es del tamaño de una lenteja
, (pardina, o castellana… ¡ambas son tela de chiquitillas) que estimulándolo de una forma específica, (no de cualquier forma…) lograba orgasmos apoteósicos en la susodicha poseedora de la lenteja del placer…
Lo mismo, vete tú a saber, la chavala tenía allí una verruga, o algo similar, y le ponía a ella que su noviete presionara, o yo qué sé… también tengo yo una amiga, que le vuelve loca, que su pareja pase la lengua por un lunar rojo y verrugoso, que tiene justo en el ano (que a saber también, si no es una hemorroide de las de toda la vida!!
)… Pero claro, el marido es contable, no ginecólogo, y no ha publicado nada al respecto… Si no, ahora mismo, tendríamos toda el culo como el ¡¡bebedero un pato de tanta exploración en su búsqueda !!
Pues desde entonces, porque la novia de aquel hombre tuviera una lenteja en la uretra, ¡todos los churris obcecados con que todas las demás, la tenemos también! ¡Y que tienen que encontrarlo, como dé lugar!
Bueno, a mi primer amor… ¡le dejé buscarlo! jeje… Yo habia oído algo de lo exitante que era jugar a médicos… había oído campanas ¡y no sabía dónde! jeje…
Pero… por mi mare de mi arma… ¡Una vez, y no más, santo Tomás!
¡Si es que yo NO LA TENGO, leche!
(¡Será una minusvalía o algo! Y si lo es… ¿Darán una paguita por eso? ¡Lo digo para pasar el Tribunal médico si hiciera falta! :) )
Estoy segura que todas y todos tenemos cientos de puntos, repartidos por toda nuestra anatomía, pero que por lo menos yo, ¡no tengo la dichosa lenteja esa en la uretra! porque ni yo, en tantos años, ¡he dado con ella! ¡Y no porque no hayan/hayamos puesto empeño, ehn! :(
¡Dios, con qué ahínco lo buscó aquella criatura!
Y a la semana, cuando me bajó la inflamación… ¡qué repaso me dí yo! ¡Si creo que reconocí la apéndice y todo! ¡Y la estimulé! jajaja, de hecho, al mes…
¡¡me la tuvieron que extirpar y todo!!
Eso me pasa ahora ¡y denuncio al Gräfenberg de los cohones! ¡Por inducción al salvajismo! jiji
¡Que no tengo yo esa verruga y punto! Y además, que si esa fuese su función (eyaculación femenina y procurador de orgasmos apoteósicos) Como dice Olga Bertoméu, o bien estaría localizado en un lugar más accesible, o ¡ la naturaleza sabia, habría dotado al pene con un ojo, mínimo! ¿A que sí? Porque anda, que después de leer los requisitos para encontrarla, ¡no es complicao ni ná dar con ella!
¡Y cómo corta el rollo la exploración! ![]()
¡Y lo que cuesta convencer a un chico, que le deje a una encontrar el suyo! jajaja.
Yo, y este es mi consejo, desde aquello, lo dejo claro:
- ¡Vale! Yo te dejo buscar, ¡pero después de hacer el amor como dios manda!… ¡Si te quedan fuerzas!
-
Chic@s, No se parece en nada una caricia a una exploración, ¡en nada!
Las caricias son fuente infalible de placer, las exploraciones, siempre son, cuando menos, ¡molestas!
Para aprender anatomía, ¡métete a forense, caray! Solo un cadáver ¡aguanta el tirón impasible! Aquí estamos ¡a lo que estamos!
Luego, otra cosa… ¡que no hace falta estudiar una carrera para saberlo, ni mucha experiencia! :
No son igual de sensibles y vulnerables los ojos, por ejemplo, que los hombros, la espinilla, ¡o el talón! Quiero decir, que un beso, o una caricia en los ojos, para que resulte agradable, y no se sienta como una agresión dolorosa, que acabe siendo una tortura china, debe ser mucho más suave, y ejerciendo menos presión, que en la frente… ¡evidente, verdad! ¡Pues nada! ¡a mucha gente se les olvida este detalle!
Así como el fenómeno de la erosión por roce continuado sobre un mismo sitio, ¡así sea una piedra el sitio, y gotitas de agua las que rocen continuamente!… o los dedos y la fina y sensible piel de la vagina :(
¡Un poco de por favor! Que sí, que los labios vaginales, cuando una mujer está exitada, se enrojecen y aumentan un poco de tamaño y temperatura, pero si ves que de pronto, comienzan a asemejarse a la boca de Steve Wonder cantando el only you… ¡Para un rato por dios! ¡mejor acariciad otros bonitos y variados lugares de su cuerpo por un largo tiempo…
¡porque no hay libido que supere el escozor!
Y luego, os aseguro, que antes pasará un camello por el ojo de una aguja, que el pelo una gamba por… ¡la cueva encantada! jeje, ¡¡cerrada a cal y canto por una inflamación del 15!!
Por supuesto, idem de lo mismo a las chicas… ¡Un poquito de sensibilidad! Y no confundir sensibilidad con cursilería… ¡que nada tienen que ver! jeje
Un poco de dispersión… un poquito por aquí… otro poco en otro lado… unas caricias por aquí, otras por allá, decidida, pero suavemente…
Y eso, aunque siempre haya parajes preferidos por donde degustar… un agradable paseo, jeje … Un poquito de atención al resto de rincones maravillosos que existen, a lo largo y ancho de la orografía del cuerpo de vuestro chico, sobre todo… a los dos grandes olvidados… ¡pobrecillos!
El cuerpo de un hombre, tiene zonas de recreo suficientes, para no envidiar ningún parque temático conocido, jeje
¡y no es menester ensañarse solo con unos pocos centímetros… (digo pocos, comparando con los más de 150, que suele medir un cuerpo, no se me moleste nadie :P ) ¡A ellos también les escuece si se les erosiona! ¿Qué créeis?
Y contamos, además, con una gran variedad de recursos, aparte de las manos… la voz… las palabras, la lengua, tooodooo un cuerpo espléndido y flexible para deleitar sus ojos y su sentido del tacto… En fín, qué os voy a contar ¡que no sepáis! ¡Usadlos! ¡Exitad todos sus sentidos!
No olvidéis, que los genitales, los de ellos también, son muy sensibles, digan lo que digan, ¡no se tocan igual que una zambomba en navidad! jeje… ¡son instrumentos diferentes! ¡Y no! ¡Tampoco como una trompeta! jejeje.
Tratad sus zonas delicadas como os gustaría que ellos trataran las vuestras… ¡algunos pillan la indirecta!
De verdad, y ahora totalmente en serio… No sé si existirá en todas nosotras y en ellos un punto G cerca de la uretra, pero que todo tiene su momento, y el momento de ese fantástico encuentro íntimo y sexual con tu chic@, ¡es para disfrutar del amor en su máxima expresión de gozo en la entrega y placer en el acto íntimo de amarse!
¡Ese es el punto G ! Y no está en la uretra, ¡está en el coco! ¡Que no os vendan la moto!
Lo que pasa que aquel tío era ginecólogo… ¡y no se le olvidaba ni… amando!
Y para disfrutar de una relación sexual satisfactoria, es necesario olvidarse de todo, ¡de todo! y ser simplemente lo que somos en esencia… un hombre y una mujer… ¡ya tá!
disfrutando juntos de ese encuentro sublime, de esa comunión de la carne y la satisfacción de un mutuo deseo…
Yo, desde que me dí cuenta de eso… ¡compadezco a quien necesite andar buscando la dichosa lenteja del placer! ¡Porque no sabe lo que se pierde!
Eso sí… averiguar algo tan sencillo y tan al alcance de cualquiera … ¡me costó la apéndice!
Y aunque valió la pena, jiji, los que aún creáis la leyenda de la legumbre del placer… creedme ¡Y que no os cueste más, que el tiempo, que ya hayáis perdido buscando lentejitas!
Yo apuesto, que la novia de aquel ginecólogo… ¡se quedó con él en uno de los mejores orgasmos… FINGIDOS!… En aquel tiempo… ¡era de lo más normal!
Jugue.




