Me resulta curiosísimo, cómo de fácilmente llamamos amor, a infinidad de sentimientos, que, aunque puedan ser conectados, o estar conectados de alguna forma con el amor… ¡no lo son! Y sin embargo, para la inmensa mayoría, cuando pensamos en sexo ¡lo limitamos a una minúscula parte del concepto real! ¡Castramos y disminuimos la inmensidad y extraordinaria dimensión, de algo tan profundo y complejo, si no más, que el amor!
¡Y satisfactorio!
Ambos errores son garrafales… Y lleva a las personas, posicionadas en alguno de los dos errores a temer, o huir directamente, de vivir y gozar con la intensidad que merece, ambas experiencias… juntas, o por separado. ¡Una auténtica lástima!
Ciertamente, son mayoría las mujeres que se privan de vivir responsable y libre de represiones y prejuicios su sexualidad, y mayoría los hombres, que se privan y recelan, o aburre, la relación amorosa con una mujer… reprimiendo su emocionalidad, o capacidad de amar y disfrutar del placer, que amar plenamente implica. ¡Lastimoso!
En mi opinión, ambas posturas son, más allá del resultado de una inadecuada educación sexista innegable, consecuencia de importantes carencias, que convierten a ambos en “necesitados“, lo que, de forma casi segura, desembocará en dificultades de relación, y comunicación con el sexo opuesto, y por supuesto, en ese sentimiento de frustración, o fracaso sentimental; del que además, echarán la culpa, o harán responsables al sexo opuesto…
En mi opinión, esa necesidad acuciante y desproporcionada, ya sea de sexo, o amor, les orilla a echar mano del engaño, la trampa y la desconsideración hacia el objeto de su deseo, ¡y a mentirse ellos mismos!
¿Resultados?
Yo, personalmente lo veo como la estafa de la estampita y el tonto… Donde el estafado lo es, únicamente por perseguir estafar también al otro... Y el ladrón que roba a otro ladrón… ¡tiene siete años de perdón!
Sí, veréis… Esa mujer (u hombre) que busca desesperadamente ser querida por un hombre… ¿Un hombre? ¡No! Cualquier hombre, que por lo que sea, entre en su esquema de posible proveedor de afecto; no es diferente del hombre, (o mujer) que busca sexo con una mujer… ¿Una? ¡No! Cualquier mujer que él crea, puede satisfacerle en la cama.
Pero ni lo de una es amor, ni lo del otro sexo… El amor y el sexo ¡es muchísimo más rico y profundo que una necesidad! Es más ¡no son necesidades!
Ambos son la expresión, la comunicación, la entrega de un ser humano pleno, centrado, maduro, y física y emocionalmente ¡completo! ¡Sin carencias!
Ninguna de las dos cosas se buscan, al contrario ¡se entregan!
Esa chica, que de boca para fuera, dice ser liberada (mintiéndose por necesidad), y miente al chico que acaba de conocer, que ¡no conoce! Y consigue engañarle, para que naturalmente, este chico desee entregar su sexualidad a la chica, (confiado que sabrá disfrutarla y gozarla en lo que vale, porque así ella se lo hace creer), se encuentra con la decepción de una respuesta ¡absolutamente contraria! La expectativa de ella de recibira cambio de su cuerpo ¿Amor? Lo que ella entiende por amor… Y su tristeza y rencor por no poder conseguirlo… Ella se siente manipulada… cuando la manipuladora ¡fue ella! Ella que NO staba preparada realmente para disfrutar de sexo ocasional… ¡Pretendia un cambalache!
Luego se preguntará:
¿Porqué no ha vuelto a llamarme nunca más este chico?
¿Porqué va a ser? Porque al contrario que tú, ¡sabe perfectamente lo que desea! Y tú, hasta que soluciones tus carencias, te centres, y descubras con absoluta sinceridad lo que de verdad quieres… ¡No puedes, ni debes ofrecerle!
Puedes acostarte con él… ¡Pero no puedes disfrutar con él en su cama! Y si tú no disfrutas… ¡Él tampoco!
Si no sientes deseos de entregar tu sexualidad… exactamente igual que si no sientes afecto, o deseo de vínculo afectivo y compromiso ¡No se la des a nadie!
El sexo es un regalo… ¡no moneda de cambio!
Las personas que sufren estas estafas, (en el ejemplo el chico), lógicamente, confundirán lo que le has ofrecido con el amor… ¡Y huirán de tí y de todo cuanto se le parezca a lo que pretendiás ofrecerle!
Pero, si somos honestos, eso… ¡No es amor! Ni romanticismo, ni sensibilidad, ni ternura… ¡Ni respeto hacia nosotros, ni hacia el otro sexo!
De la misma forma, cuando es el sexo lo que se necesita, o se busca… Se está buscando otras cosas:
Cubrir una carencia de experiencia, o trofeos, o popularidad, o… ¿Reafirmación de virilidad, o feminidad? Puede que sí… No sé cuántas cosas se pueden buscar inadecuadamente en el sexo, cuando la desesperación y la necesidad te hace perder tu centro, o tu estabilidad… Pero, si de algo estoy segura, porque son muchos hombres y mujeres los que he conocido inmersos en este error, es que JAMÁS encuentran la satisfacción y el placer que buscan…
Ningún encuentro sexual, suple esas carencias… De lo que SIEMPRE hacen responsables a sus parejas ocasionales, a quienes no dudan en ofrecer lo que NO PUEDEN, con tal de ¡llevársel@s al huerto! Y claro… El objeto del deseo, (en este caso la chica), en la creencia que sabrán gozar y valorar el respeto, el afecto, la ternura, el romanticismo, que con engaños le han despertado… ¡También se decepciona! Y, por supuesto reaciona con frialdad, o repulsa a la mísera calidad de sexo que se encuentra…
Quienes sufren esta estafa muchas veces… ¡También huirán de todo lo relacionado con la sexualidad!
¡Compresible! ¿No?
Para estos últimos, víctimas, que temen la sexualidad… Desde mi experiencia y con honestidad, os aseguro que, si no estáis por ese, u otros motivos, preparados, ni seguros de desear disfrutar del sexo a través del contacto físico, no es necesario que lo hagáis forzadas, ni hagáis creer a nadie que sí estáis en condición de hacerlo… también puede practicarse sexo con la palabra, con la mirada, con el baile, con el humor, con el ingenio, con la fantasía … con los silencios… preparando una copa… ¡Por muchísimos medios a nuestro alcance y medida!!
Hacer sexo es comunicar el placer implícito en nuestras sensaciones, o emociones sexuales… Transmitirlo… Haciendo partícipe a quien las despierte en nosotros de ello… ¡Igual que el amor! También se puede ofrecer a través de caricias eróticas e íntimas, a través de un beso con lengua… con nuestra sensualidad… , travesuras, picardía… En una cama… en el coito, en una noche maratoniana de sexo… ¡De infinitas formas, que NO tienen que ser poemas!
¡Pero es necesario sentirlo dentro! no lo busquéis fuera… ¡no lo encontraréis nunca! ¡Ni lo ofrezcáis nunca, ninguna de las dos cosas, a cambio de nada!
Porque os digo, que sea lo que sea que os den a cambio… Si nos lo dan como pago, agradecimiento, o cambalache… ¡Nos parecerá ridículamente pobre y decepcionante!
Buscad vuestro centro, reconoced quiénes y cómo sois, qué os falta realmente para sentiros plenos, y tomar parte activa en lograrlo. Pero no busquéis la panacea en la pareja…
El amor y la sexualidad es un proceso de lento y paulatino crecimiento en nuestro interior, que necesita tiempo, experiencia y maduración… Pero sobre todo honestidad.
No se engañéis, ni estaféis a nadie… Os aseguro que, como ocurre con los timos de la estampita, es la forma más sencilla, de evitar que nadie pueda engañarte, ni manipularte… Es la forma más sencilla de no conocer el fracaso, y alcanzar el equilibrio,la paz y la alegría en nuestro corazón, que nos convertirá en seductor@s y amantes… ¡IRRESISTIBLES!
Juguetona.