Dieciocho abriles… desde el pupitre de su clase de cuarto, de uno de los muchísimos barrios humildes y obreros de Sevilla, pisa, por primera vez en su vida un escenario… Jamás cantó para nadie más que sus amigos y su familia.
En Sevilla, hasta que llegó la democracia, el acceso a la cultura era privilegio de unos pocos. Ha sido una ardua tarea, de embergadura impresionante, la creación de escuelas públicas con todos los profesionales y recursos suficientes, para proporcionar una educación aceptable.
Por ello, nuestros abuelos, que solo daban a basto para trabajar jornadas interminables, mientras nuestras abuelas “cosían para la calle”, o limpiaban escaleras en “los barrios bien”, se vieron obligados a relegar la ducación de nuestros padres a la escuela de la vida…
Dicen que internet es un peligro para los niños, sin el control de los adultos, y desde luego es totalmente cierto… ¿Imagínais el valor que tiene, que el 80% de nuestros padres, no cayeran en el abismo de la droga, la prostitución y la delincuencia en un mundo, donde el hambre de pan, atención, muestras de afectos, y desprotegido para los menores empujaba a ello?
¡Son auténticos héroes! Héroes, cuyo lenguaje, no es políticamente correcto, pero son cabezas de familia, trabajadores y padres amorosos, que han luchado para que sus hijos tengan opción a una vida mejor que la que ellos tuvieron… Padres, que en lugar de decir qué bien canta mi niñ@, te sueltan un espontáneo, e inevitable: “¡ole tus cojones!” u “¡Ole mi chocho!!”
Yo lo sé, y lo entiendo, que el cariz de sus palabras no pueda entenderse fuera de este contexto… Pero para nosotros, los niños que hemos crecido oyendo tales expresiones, cargadas de emotividad, es muy difícil cuando nos sacude una emoción intensa, no expresarnos de tal forma, por más estudios que hayamos tenido la suerte de disfrutar… Así, ante una sorpresa, o como interjeción de dolor, nos sale, sin querer un “¡Coooñiiiooo! ” como un castillo… Y cuando alguien nos gasta una broma, o un susto, de la misma forma, y muchas veces, a la vez que un abrazo, soltamos ese: “¡¡’Jooodepuuutaaaa!!” No me enorgullezco de la forma, pero sí de la riqueza emotiva del espíritu apasionado e impulsivo, que heredamos de nuestro pueblo.
Recuerdo que Don Vicente, mi maestro escuela de primaria, contaba que había quien se mofa de los demás, con el tratamiento de usted, y del don, y sin perder las formas, se cagaban en la madre del más pintao’ y quien con un tú desvergonzao’ mostraba más admiración y respeto que el más culto… Que las palabras no son nada, que el significado de las palabras, lo da el corazón del hombre que habla, y del que escucha… y que las palabras, en muchísimas ocasiones, no son tan mal dichas, como mal tomadas… ¡¡Y era profesor de lengüa y literatura!!
Dicen, despectivamente, que Sevilla es la cuna de l@s canis, escoria de escoria… Quizás sí sea cuna de canis, pero no de escoria… ¡aunque como en todos lados la hay!
Aprendimos a admirar a Camarón… ¡Eran sus canciones las que nuestros padres y hermanos cantaban, cuando estaban contentos, o tristes! ¿Cómo no sentir algo especial cuando escuchamos sus temas? ¿Y cómo no soltar tacos cuando nos emocionamos, sobre todo a los dieciocho años? ¿Cómo evitar con dieciocho abriles, que te salga el genio, atropelladamente a la boca, ante el insulto, la provocación y la humillación, cuando has visto a tu padre, tener que tragarse su dignidad, para seguir cobrando el mísero sueldo, que le daban a cambio de 16 horas de trabajo duro, para que a sus hijos no les faltara el pan, ni los libros y no tuvieran nunca que permitirle a nadie en el mundo, la misma vejación y ultraje a su dignidad?
Dice un antiguo refrán que el viejo mal hablao, hace al niño desvergonzao.
He leido que Tania, esta sevillana, no se merecía la oportunidad de demostrar si tenía o no Arte… por basta, por cani, por maleducada…
Bien… Quizás lo que no merezca la pena de ser oida, sea la crítica sobre arte, de quien ni entiende, ni tiene, ni busca el arte, sino productos de mercado y autolucimiento y propia popularidad, vendiendo precisamente mala educación, sarcasmo y culto al todo vale… todo, menos que me hechen genio a mí, ¡claro!
No merece ser utilizada como instrumento para fomentar fobias sociales y culturales; pero una oportunidad para demostrar la sensibilidad, la ternura, la inocencia, la simpatía y el ARTE, que se esconde tras la vulgaridad de un lenguaje y una forma de vestir… ¿Cómo que no?
¿Créeis que existe academia en el mundo, que enseñe cómo expresar con los ojos y la voz la extraordinaria sensibilidad, que la cámara recoge, directamente de del fondo de su garganta (sin educar aún con técnicas de cante), y del fondo de esa brillante y limpia mirada de fuego, que emiten ese par de ojos, como carbones encendidos?
Pues bien, será, lo que llaman hoy una cani. Una suprima… También he leido calificarla, como sevillana de mierda, barriobajera y basura… Pero yo, que solo habia visto de ella un video, llamando ‘jodeputa a un señor del jurado, que le había hecho creer que estaba nominada, para provocar su reacción más primitiva y reirse de ella y todo lo que ella representa, después de verla hoy en este video, ¡apuesto por ella! Por ella y por la mayoría de jóvenes de mi Tierra, que no en vano, llevan dentro la nobleza, la capacidad de trabajo, la fuerza, la fé en sí mismos, la pasión y el Arte, de tantas generaciones de gente güena, que pese a todo, nada ha podido con su buen humor y sus ganas de cantar… Así que, Tania:
¡Enhoragüena, xoxo!! Estás ahí, porque digan lo que digan… te faltaran tablas y mesura en el temperamento… Pero no Arte, mi arma… ¡No Arte! ;)
Juguetona.