La primera vez que fui a Madrid, recuerdo, cómo olvidarlo… que era Navidad: ![]()
Jamás olvidaré aquella fantástica visión… Yo, que era la primera vez que salía de Sevilla, más chica que una tapilla de queso, y de pronto ante mí, aquella inmensidad, tan cosmopolita, tan brillante… Aquellos edificios gigantes y sobrios, pero iluminados ¡a lo bestia! ¡Wow!
Íbamos estrenando nuestro Renault 6, jejeje… Como cuenta Silcas, hacía un frío que pelaba, pero llevábamos las cuatro ventanillas abiertas, tan abiertas como la boca, jajaja… ¡Dios, parece que fue ayer!
Yo soñaba con ver nevar… En la tele, por navidad, siempre salía Madrid nevada y blanca, y mis padres nos contaban maravillas de lo espectacular que era aquel fenómeno meteorológico, extrañísimo para nosotros, que el abrigo de mi hermano mayor, nos sirvió para los tres y mis primos todos, dado que solo lo usábamos para la Misa El Gallo, ¡y no todos los años! jajaja.
La calle de Alcalá ¡No parecía tener fin! Mi madre, que siempre ha sido nuestro G.P.S. ¡se ennortó! (palabro de mi padre, je), ¡y casi, casi acabamos en Burgos! jeje, con un hambre que te mueres, que solo llevábamos en el cuerpo unos mostachones de Utrera…
Mi padre, como no dábamos con el Hotel, nos llevó a comer a un lugar con asientos de colores, globos, y muchos niños… Un lugar guapísimo, que según él ponían una carne muy rica con queso, que él lo había probado en uno de sus viajes a Paris… ¡Era un Burguer Kings! jajaja… ¡¡No os digo cómo nos pusimos de Kepchup!! Nos dieron unas coronas doradas, que aún andan vivas en el trastero de mis padres…
Los madrileños, nos parecían muuuyyy educados y cultos, eran atentos y serviciales, y pronunciaban todas las eses y las “d” en los participios… Un señor, se montó en nuestro coche para guiarnos hasta el dichoso hotel… No se lo creeréis, pero puedo recordar perfectamente su ropa y sus zapatos… la cara no… pero aquel gorro con pelos, aquel chubasquero, y aquellos zapatos, se quedaron para siempre en mi memoria, como el olor de la hamburguesería y aquellos edificios enooormeess e iluminados…
Me enamoré de Madrid… Aunque no nevó… Pero recuerdo que mi abuelo Paco, que estaba allí con mi abuela, y les dimos la sorpresa, se había hecho coleguita del director del hotel y las recepcionistas, y en la cena de nochebuena me presentó tooodooo orgulloso:
- Esta señorita tan guapa, es ¡mi nieta, Juguetona!
Yo extendí mi manita y saludé super altiva, jajaja… ¡Fue la primera vez en mi vida que me sentí coqueta e importante!! ¡Toda una dama!!… ¡Y me encantó!
Hoy es San Isidro… Mi jefe y dos compis están hoy allí… ¡Si es que me lo pierdo tó!
Así, que llena de envidia y de preciosos recuerdos de aquella Madrid de antaño, les deseo a todos los madrileños, que cuiden de sus tradiciones, que no las dejen morir… Que participen… Que se vistan de chulapos y bailen esos chotis elegantísimos sobre una loseta… Que no desaparezca aquella hospitalidad hacia los forasteros, que tan bien nos hacen sentir, que se lo transmitan a sus niñ@s, que se tomen una copita a la salud, de los que no podemos estar, y que disfruten de ¡Unas felicísimas Fiestas!

jugue.