La Ley de Atracción y las Leyes de Murphy, no se puede demostrar mediante fórmula aritmética, ni física, ni química… Pero empíricamente ¡no fallan! Entonces demostrables sí son, y por lo tanto ¡ciertas! Como toda ley, con sus correspondientes excepciones… Pensad, si no:
Vienes del Mercadona con con tres o cuatro bolsas colgadas en cada brazo, pero además, en una de las manos (da igual cual) llevas colgadas una bolsa por dedo, agarradas de tal forma, que el más mínimo intento de moverla, provocará que caigan sin remedio al suelo (normalmente, y por una casi-ley, llevarás en una de estas huevos, o botellines de curzcampo, jiji), pues bien… Apuesto diez contra uno, ¡¡que las llaves de tu puerta están en el bolsillo contrario a tu mano libre!!
En el Mercadona… Terminas de llenar el carro… miras las cajas… evalúas cuidadosamente cual elegir para salir antes… Da lo mismo en lo que te bases… hagas lo que hagas, y en proporción directa a la prisa que tengas ¡¡andará más despacio que el resto, en el momento que tú te pongas en su cola!!
Justo el día que te decides a lavar el coche ¡Llueve! Y con alta probabilidad ¡que llueva barro!
Otra que no falla… Las posibilidades de mancharte la ropa comiendo, aumentan en proporción directa a la necesidad que tengas de mantenerte limpio…
Prueba a pringarte las manos con algo asqueroso… ¡empezará a picarte como nunca, o la nariz o los ojos!
Si has quedado con un tío bueno, y vas justa de tiempo… ¡tooodooos los semáforos los pillas en rojo! o eso… o te toca esperar que uno que no vió Barrio Sésamo, (pequeño – grande) se convenza que en 40 centímetros ¡no se puede aparcar la maldita furgoneta, que no te deja pasar a tí, maniobrando, para colmo, sin dirección asistida ni ná!!
Lo que nos lleva a otra ley que no falla… Los aparcamientos libres aparecen, ¡¡cuando ya no los necesitas porque desesperada por no encontrar ni uno, pagaste uno en el parking!!
Si estás al teléfono, y necesitas apuntar algo rápidamente… el boli que esté más cerca ¡no pintará! Si es un lápiz ¡no tendrá punta! Si funcionara el boli ¡no tendrás papel… y como tengas papel y boli… ¡no habrá nada que apuntar!
No importa los años que haga, que guardas algo que jamás te ha servido para nada… ¡Lo necesitarás justo al poco de tirarlo!
Da igual el extraño fenómeno que pueda haberte ocurrido… Siempre hay alguien que te dice: “¡no, si yo lo sabía!”
¿Estás esperando que te llame tu chico? ¿Llevas todo el día sin separarte del teléfono, por si…? Todo es para nada… ¡Sonará justo cuando estés chorreando en la ducha! y enlaza con otra ley… Seguirá sonando, justo el tiempo hasta que tú llegues y vayas a contestar… ¡que colgará!
Si marcas por error un número equivocado ¡munca comunica! ¡te cuesta el dinero!
Todo el mundo se equivoca… pero tu error será más garrafal, en proporción directa a lo perfecta que desearías parecer delante de quien te está observando en ese instante…
¿Falta una página en tus apuntes? ¿Adivinas dónde estará la información que necesitas? ¡Exacto! ¡En la página que falta!
Si comienzas una dieta… los primeros kilos ¡¡los perderás de los únicos sitios atractivos de tu cuerpo!!
Nunca se cierra sola una puerta ¡a menos que tengas las llaves dentro!
Estás mueeertooo de hambre… Llevas siglos esperando que el camarero traiga tu plato… Enciende un cigarrillo ¡Y lo verás aparecer, antes de la tercera calada! También se cumple si esperas el autobús…
Como no encuentres en el bolso las llaves de casa para entrar ¡comenzará a sonar insistentemente el teléfono!
Puedes aguantar estoicamente las ganas de hacer pis horas y horas… Pero al llegar al ascensor de tu casa ¡perderás la compostura y las formas sin remedio! Y repetirás, (en voz alta incluso): “¡ay omaíitaaa, que me meo vivaaaa… que me meoooooo, que no llegoooo! ¡que no aguantoooorrrr!
La anilla de la lata de cerveza, se romperá únicamente, si el la última fresquita que queda en la nevera…
La peor… Si se alinean los planetas, y surge un flechazo mutuo, con posibilidad real del “aquí te pillo aquí te mato! ¡¡te pillará justo el día anterior a tu cita para la depilación!! Si eres chico, ¡con los calzoncillos de lunares que te regalaron tus colegas por tu cumpleaños!
No es pesimismo, jejeje, ¡es la realidad! Son leyes que es necesario aceptar sin enojo, y buen talante, jiji… Además las Leyes de Murphy anulan cualquier otra… ¡y prevalecen sobre todas!
Juguetona.