¿Qué Hacer Con Ésta Pista, Querido Watson? Jueves, Feb 28 2008
El juego de la Seducción 12:46 am
Hoy me han contado una historia real muy interesante, que he anotado en mi cuaderno de seducción, como pista caliente, y nunca antes, me lo hubiera parecido:
Resulta que es una pandilla (grupo mixto) de chic@s solter@s tod@s, que se reúnen para salir de marchuki; aclaro que son mayores de treinta, por si es significativo, que no lo sé; (creo que no… pero acaban de contármela y no sé si será la edad importante)
Bien… Pues entre todas las chicas, había una muy alegre y juguetona, ji.
¿Qué ocurre cuando una chica es alegre y juguetona?
Pues que la mayoria de chicos, en principio, son atraidos por ella y su juego. Le tiran los tejos y usan sus estrategias de ligue… ¡Normal!
Lógico también que la chica, por su forma de ser, disfrute claramente con todos…
Pero, vale, disfrutaba la chica jugando, ¡pero no pretendía nada con ninguno!
Bueno, ¡con uno de ellos sí! ¡Siempre hay uno especial! Por muy juguetona que sea la chica… ¡si lo sabré yo!
(dios mío… ¿cómo nunca me he dado cuenta de esto? )
Ella, no acostumbraba a creer ninguno de éstos halagos, no era ninguna creida, sabía que era parte del juego; simplemente era su forma de interactúar. ¡le gustaba gustar! ¡Y sabía cómo gustar! ¡Punto!
Pero el chico que a ella le hacía tilín ¡no entraba en esos juegos con ella!
- ¡Será que no le molo! - pensaba… O que le gusto como amiga, sólo amiga… ¡Mala suerte!
No era la chica llorona, ¡tenía ya 33 tacos! Había aprendido a aceptar y respetar que no podía gustarle a todo el mundo mundial.
Claro, ella no podía cambiar su forma de ser… Genio y figura… Una sólo puede tocar con las melodías que conoce… Y por más que tocaba… ¡nada!
Pero una noche que estaban todos de copas, uno de los amigos, se dió cuenta que el chico, protagonista de ésta historia, estaba sentado un poco apartado de todos y algo raro (raro ¡es triste! sólo que los tíos no suelen usar ciertas palabras
)
Se quedó observando su mirada y, se percató que el chico miraba atentamente, a uno de sus colegas, tirándole fichas a la chica juguetona… Ella, claramente se veía que no entraba al trapo, que jugaba y lo pasaba bien, pero dejando claro que no estaba por la labor de un cierre, ni mucho menos. ¡Se notaba claramente! Cualquiera notaba eso; Pero el protagonista, o no lo entendía igual, o le daba lo mismo… ¡le dolía ver aquello día, tras día! ¡Estaba quemado!
Hasta hoy, yo pensaba que lo normal hubiera sido que lo intentara él; si otros no habían conseguido cerrar, ¿por qué no lo intentaba él? Ella lo intentaba con él… Le ofrecía su juego ¡pero no le respondía!
¿Verdad que lo suyo sería que al menos le siguiera el juego?
¡Pues no!
Y la chica ¡le gustaba a rabiar! Aunque ella ¿Cómo se lo iba a imaginar si nunca le había tirado los tejos? Al menos, no como ella (Y todas) entendemos por tirar los tejos.
En un momento dado, el chico se levantó y se largó del local, sin que nadie lo advirtiera… Nadie, menos el colega (¡Un sabio!
)
Entonces, se acercó a la chica juguetona; ésta, como lo vió pelín raro (Las chicas intuimos cosas, jeje) Pues le dice, con su clásica sonrisa y buenas maneras:
- No, “colega”, por favor… Ya está bien por ésta noche… Sólo salí a divertirme con todos, ¡todos juntos!
- Mira… Éstos, no sé yo, pero hay un chico, que le interesas de verdad, que se acaba de marchar del bar… Si quieres, aún puede que le alcances…
Ella no lo pensó ni un segundo, y salió pitando en su busca… ¡Le encontró! Y luego… ¡Se perdieron juntos!
La semana pasada ¡fue la despedida de solteros!
A veces, una pista fría ¡es una pista caliente!
Cuentan que los delfines (no sé muy bien si es así, pero es lo que recuerdo) llevan comida a todas las hembras, para demostrar su valor, pero a la elegida… a la elegida ¡le lleva piedrecitas!
En fín… Ahora pienso… Que si no tengo yo un amigo tan avispao, como la chica de ésta historia… ¿Dejaré que se marche al hombre que de verdad me interese y yo le interese realmente porque no juege conmigo, ni me traiga comida como a todas y me traiga piedrecillas?
Me pregunto:
Si un amigo sabio me advierte que se va mi chico… ¿Vencería yo mi orgullo y saldría a buscarle? ¿O pensaría que si de veras le intereso él no se marcharía y movería ficha?
Esta noche, dejo escrito en mi cuaderno estas dos preguntas… ¡¡Tres incógnitas!! A ver si bajo el cielo de la Sierra, mañana… Encuentro en mi corazón la respuesta …
¿Qué os dice el vuestro que haríais vosotr@s? ;)
Porque en ésta historia, el amigo ¡Era sabio y no se equivocó! Pero…
¿Cómo saber de antemano que el colega no está equivocado?
¡Hasta la vuelta!
Un besito.
Juguetona.