Hoy, hace apenas tres horas, he sentido, por primera vez en mi vida, auténtico terror.

Faltaban pocos minutos para marcharme del trabajo; a las tres tenía cita con mi dentista (curiosamente, algo de miedo ya sentía, por éste motivo) Pero ese miedo… es distinto… No tiene que ver, con el terror y la angustia.

El año pasado, estuve colaborando en el colegio de una de mis sobrinas, en la preparación de los niños para su primera comunión.

Sonó el teléfono; me dice mi compi que me va a pasar al director ¿ 8O ?

- Juguetona? Soy Ramón (pausa) ¿Tú sabes cómo localizar a tu cuñada, o a tu hermano?

- 8O A mi hermano sí, pero sólo en caso de urgencia, pero puedo darte el número del móvil de mi cuñada. (se lo doy)

- No, a ese estamos llamando y lo tiene apagado, o fuera de cobertura; y en el fijo no lo cogen.

- ¿Es que no han ido a recoger a la niña? En diez minutos puedo estar ahí. (mi cuñada estaba en el médico, justo en ese momento)

- Pues… ¿entonces la niña ha venido al cole hoy?

- ¿Como? No te entiendo… La niña está, o no está allí, ¿por qué quieres hablar con mi cuñada, entonces? (miedo por ignorancia)

- No, la niña hoy no ha entrado en clase, pero la profe de inglés la vió con los libros en la puerta esta mañana; y le ha extrañado no verla en clase…

(Angustia, sorpresa, temor ) A mí nadie me había dicho que estuviera enferma, pero mi cuñada me había comentado ayer que hoy, tenía cita con el médico. Así se lo explico al dire; no obstante, quedamos que yo intente verificarlo.

Llamo a mi madre:

- Hola, mami… ¿qué tal? (joeeerrr, cómo pregunto sin alarmar??)

- ¿Sabes tú a qué hora tenía Maria Jesús la cita del médico?

- Sí, la tercera de las dos y media… ¿Por?

- Pues, a ver si le apetecía venir conmigo, que tengo que ir a los Remedios, como sé que le encanta…

- ¡Pero si está con una gripe estomacal de miedo! ¡Tú estás loca! ¿Quieres que vaya yo contigo?

- No, no… eso era para que ya estuvieras arreglada y todo… Por cierto… ¿Quién recoge a la niña del cole, entonces, papá?

- No, hoy se volvía con Lucia, vecina y muy amiga, casi hermana, de ella (16 años) que estudia allí también…

(¡Terror!)

- Ahhh… Vale, vale…

Cuelgo, temblando… ¡me falta el aire! Quiero pensar, pero no puedo… Sí, sí que puedo… Llamar de nuevo al dire:

- Ramón…(La voz rota, llorando con auténtico pánico, era incapaz de controlarme, creo que gritaba) La niña se supone que está allí, en el cole… ¿Pero cómo no habéis avisado antes?

- Hasta que no ha tocado inglés en su clase, no podíamos advertirlo…

-  Hazme el favor de comprobar si Lucia, ha faltado también, y dame el teléfono de su casa, por favor…

(estoy casi segura que estaba gritando y, queriendo, sin razón, hacer responsable al colegio… Pero ¡Necesitaba todos mis pocos recursos lógicos para encontrar soluciones!, no podía perder tiempo en discutir, ni buscar culpables… ¡Necesitaba solución!)

- Relájate, chiquilla, será una chiquillada… (comprobando los partes de asistencia) ¡No! ¡No ha venido! ¿Ves? ¡Estarán juntas! Insiste tú en llamar al móvil de tu sobrina y yo voy a llamar a los padres de Lucia…

¿Que me relaje? Vale, ¡no la han raptado, ni va camino de Portugal, como estaba imaginándome, pero… ¿Dónde, con quiénes y haciendo qué cosas horribles estará, desde las 8 de la mañana?? ¡Dios mío! ¡Cuántas horas! ¡Mi niña! ¡Internet!

¡Madre mía! No sabéis todas las cosas tan horribles que fui capaz de imaginar… Ni siquiera pienso contarlas… ¡Nadie merece, pasar, ni durante un segundo, por ese terror tan bestial!!

¡Terror, terror, terror!!!

Siento naúseas, vértigo ¡Me duele el pecho! ¡El corazón me duele tanto! ¡Ayyy, que no puedo respirar!! Me pongo a llamar al móvil de la niña, una y otra vez… Su nombre allí reflejado, me provoca una urgente necesidad de abrazarla, de tocarla… ¡Pero no está! No sé si podré volver a abrazarla… ¡Qué desesperación!

 ¡Dios mío! Manué, por lo que tú más quieras, no permitas que le ocurra nada malo a mi niña; protégemela… ¡Que sólo tiene 12 años! ¡Si es mu güena!! y responsable, y madura y cariñosa y tan guapa … ¿Qué está pasando? ¿Cómo puede estar pasando esto? Mi hermano… Mis padres… ¡No puedo llamarles! ¡No, no puedo! (esperanzas) La niña va a aparecer de un momento a otro… ¡Seguro!… ¡Pero ya son casi las tres!

En ese instante:

¡Me cogen el teléfono! ¡Oigo su voz!!  (¡¡Gracias, Dios mío!!)

- ( De pronto pienso, que si se sabe descubierta, (por no enfrentar las represalias), puede ocurrírsele una escapada, una locura, o qué sé yo… ¡aterrorizada de nuevo, de cometer yo un resbalón irreparable) Nena… cariño… ¿dónde te metes? (Voz cariñosa) Quería recogerte para llevarte a casa, en 5 minutos estoy allí en la puerta…

- No tita, estoy ya en el parque rojo (cerca del cole) te espero en el parque mejor, estoy con Lucia …

- Vale… No me cuelgues, que toy llegando y allí con tanta gente, me cuesta localizarte (Mi jefe me llevaba en coche)

- Tita… ¿Pasa algo? ¿Está bien mi padre? ¿Y mamá? (preocupada) (¿intuición?)

- No, no… no pasa nada… (pero por nada del mundo yo quería que colgara, y eso ella lo notaba raro ¡yo estaba rara! No soy tan cariñosa yo, casi nunca hablando)

- Tita (descubrí el miedo en su voz) ¡Júrame que no ha pasado nada!!

- Que no, mi arma…

- ¡Tita! (llorando angustiada) Te veo… vas con el traje burdeos…

(Yo traía la cara desencajada y los ojos rojos de llorar)

La veo venir a mí llorando, las manitas heladas (el terror en su cara) ¡Yo luchaba contra las ganas de abrazarla y besarla! Pero no podía… Rompí a llorar también, mientras la abrazaba; (¿cómo al mismo tiempo se puede sentir un amor tan grande y tantos reproches y rencor por lo que había hecho?…  ahora yo podia respirar mejor; pero a ella le faltaba el aire…

Os juro que la quiero, igual, o más que antes, pero me sentía tan decepcionada… Nunca me lo hubiera esperado de ella.

Sin duda espero demasiado de las personas… Más que de mí misma… Yo también hice pellas alguna vez ¡Leñe! Pero, no lo recordaba en ese instante :(

- Siéntate (En un árbol enorme, que tiene en su perímetro, de cemento hecho, como un banco redondo)… Tus padres están bien, los dos… Pero, ¿sientes tú un dolor fuerte en el pecho y el terror ante la idea de no volverles a ver, nunca más?

- Sí… sí tita… ¿Pero están bien verdad? Sí voy a verles ahora, cuándo tú me lleves, verdad? ¿Porqué estás llorando, tita? ¿Porqué? (terror)

- Pues bien…  ¡Eso es exactamente lo que yo he sentido, cuando el dire me ha llamado para decirme que no sabía dónde estabas tú, desde las 8 de la mañana!!, (¿grité? ¡No lo sé! jamás he gritado a ninguno de mis sobrinos, siempre he sido cómplice de sus travesuras) Seguí ensañándome:  y si hubiera estado tu madre, o papá, en casa, ¡ese dolor y terror, es el que les habrías provocado con lo que has hecho!! ¿Cómo has sido capaz? ¿Eso es lo que tú quieres a tus padres?

- Tita (lloraba, sin dejar de temblar) Tita, ¡perdóname! ¡Perdóname! No sé por qué lo hice… No pensé que me cogerían… no pensé en todo esto… Quería probar…

Ufff… Ahora estoy arrepentida; siento que me he colado tres pueblos, en hacerla sentir tan mal… Está muy afectada… No deja de llorar… ¡Pobrecita mi niña! La he torturado, diciéndole que he perdido la confianza en su amor, en la calidad de su amor… Le he dicho cosas horribles… ¡Yo también hice pellas alguna vez! (más mayor, eso sí) Pero las hice… ¿Cómo puede una olvidar que somos todos tan parecidos? ¿Cómo pude ser tan cruel?

Me siento tan mal… Creo que no he sabido llevarlo bien. Que me dejé arrastrar por el terror. Creo que me he vengado o algo así, haciéndola sentir lo que yo sentí… No sé… Me siento fatal. Muy mal, Muy mal; aparte siento un miedo extraño, que se ha apoderado de mí;  verdaderamente ya no confío en ella y su capacidad de discernir lo que es peligroso para ella y lo que no. Tengo miedo de estar equivocada en el concepto que tenía de ella. Miedo no, ¡terror! ¡Y juro por dios que la amo!

Dios mío… ¿Cómo he podido exigirle a una niña calidad en su amor? ¿Cómo hacerla dudar si es capaz, o no, de amar a sus padres? ¿Cómo puedo arreglar el daño que le habré hecho? y ¿Cuándo aprenderé a dominar mi lengua, para que sólo hable desde el corazón?

Definitivamente, hoy, ha sido uno de los peores días de mi vida… Aunque eso sí, me hacía falta recordar que si yo no soy, para nada, perfecta, ¿qué derecho tengo a esperar que nadie lo sea? Mucho menos una niña tan pequeña…

Y lo peor… No sé si pedir perdón, será suficiente…

Juguetona.