No había caido en la cuenta, hasta que un buen amigo, me contó un cuento cortito, tibetano, según me dijo…
¡¡Mi vida está llena de ladrones monacales!!
Cuentan que un ladrón se enteró que dentro de un pequeño Monasterio, donde vivían una comunidad de monjes, existía un gran tesoro… Se disfrazó como uno de ellos y se coló dentro, con la intención de robar aquel tesoro…
Pasaron muchos días y muchos meses, en los que obligadamente, tuvo que convivir con los monjes, para buscar, entre tanto lo que buscaba y, no encontraba…
Hasta que una mañana, mientras laboraba, junto a uno de esos monjes, se dio cuenta que se sentía feliz, cálidamente acogido, apreciado y valorado… Se dio cuenta que, no sabía cuándo, pero en algún momento, ¡Había encontrado el tesoro más valioso del mundo! Su valor como ser humano y el valor del amor y la verdad de los seres humanos… El sentido de su existencia… ¡El milagro de la vida!
¿Cuántos ladrones se colaron en nuestro corazón, templo sagrado de nuestros sentimientos más nobles, por intereses mezquinos? ¡Muchos, sin duda!
La mayoría, se colaron disfrazados y me engañaron… Pero en los últimos años, los veo llegar… Sin embargo, sigo negándome a echar cerrojos, ni construir muros, ni rejas a mi pequeño monasterio… No hallarán dentro lo que les movió a entrar, aunque así, a veces, yo misma se lo haga creer… Por el contrario, hallarán lo que soy… Y lo que soy, sólo tiene valor, si alguien lo encuentra… Aunque sea de casualidad… Buscando otras cosas…
Por eso dejo mis puertas abiertas, porque si sólo las abriera, a quien yo estuviera segura que creyera, que mi corazón es el tesoro… ¡Nadie llegaría a él! y los tesoros, no lo son, ¡hasta que alguien los descubra!
Estábamos sentadas en un velador… Macarena, María Jesús, Pepi y yo.
Hablábamos de la amistad…
Pepi, expresaba su cariño especial por Macarena, con la que comparte piso … Yo bromeando dije:
- Pues yo, me junto con ella, porque soy animal de costumbre… Sino ¡De qué!
Cuando conocí a Macarena, teníamos 18 abriles… Ella y yo éramos como la noche y el día… Ella es tímida, formal, bastante seria… muy, muy casera, cuando salimos de marcha, en lo mejor, sobre las dos, o las tres de la mañana, desde lejos, se pone a hacerme ese gesto, tan suyo, de poner las manitas juntas, como rezando y, luego apoya en ellas la carita, con los ojos cerrados, como implorando “¡Vámonos a dormir, porfaaa!! “ ¡Es tan serena y tranquila!… práctica, pudorosa, fácil de conformar, generosa, callada, reflexiva… Yo siempre he sido extrovertida, nerviosa, un poco gamberra, impulsiva, transgresora, voluble … ¡Y me encanta salir!
Cuando la ví por primera vez, más allá de su gesto serio, me transmitió una gran bondad, y… cierta soledad… Me atrajo de inmediato ¡No sé porqué!
La primera vez que la hice reir, me cautivó su risa infantil… Y hacerla sonrojar, se convirtió en un auténtico placer para mí…
¡¡Cómo me gustaría que la pudiérais ver!!
A sus 33 años, sigue ruborizándose por cualquier cosa…
Me costó tiempo hacerle entender que podía contar conmigo… Poco a poco, se fue abriendo como una flor… una flor tan sencilla y bella en su sencillez, que es imposible no amarla…
La primera vez, que de vuelta de una madrugada de marcha, de estas que hacen historia, las dos a solas ya, en la cocina de mi casa, la ví en el suelo, deshinibida y muerta de la risa… La tengo grabada en la memoria, como uno de los momentos más felices de mi vida…
También hemos estado juntas, bajo un mismo paragüas, aguantando los peores chaparrones…
Tenemos la misma edad, pero para mí, es como una hermana pequeña, aunque aporta a mi vida cierta madurez; me hace más reflexiva y precavida… ¡Tiene una filosofía tan extraordinariamente sencilla y real del mundo! Gracias a ella, he aprendido a centrarme… Me estabiliza y no me permite cometer más locuras de las inevitables, jejeje… No me entiende, a veces, ni yo a ella otras, pero jamás nos hemos juzgados y, siempre nos hemos apoyado… y sufrido, o gozado juntas, cuando se ha dado el caso, las consecuencias de nuestra libre decisión…
Ella está enamorada del mismo chico desde los 15 años…
Sus sentimientos son así de profundos e inalterables… Tiene una forma de amar abnegada y desprendida, más propia de una santa, que de la hermosísima mujer que es…
Mi madre y la suya no se explican cómo hemos podido congeniar… Pero nos conocemos mutuamente, mejor que nadie… Lo mejor y lo peor… Nos confesamos todo… ¡Todo! Juntas nos mostramos sin temor, tal como somos, conscientes ambas, que comprendemos y aceptamos nuestras contradicciones y debilidades y, jamás las usaremos para atacarnos, sino para ayudarnos a mejorar… Hace años que no tenemos secretos… Este Diario era el único secreto que me guardaba… Hasta anoche…
Nunca nos habíamos dicho te quiero; nunca pusimos etiquetas a nuestra amistad, ni habíamos hablado de ella…
Entonces anoche, cuando contesté de broma a Pepi, ella se puso seria y dijo:
- Amo a mi madre, pero no la elegí, a mis hermanos, pero no les escogí, a mis compañeras y, al hombre del que me enamoré… Pero a tí, Juguetona, amiga mía, te elegí yo… Y para mí eres la mejor… Mi mejor amiga… Y te quiero tanto, que eres a la primera persona en toda mi vida, a la que soy capaz de declararme públicamente, sin temor a equivocarme… Y me importa un pito que, ni loca lo confieses tú… ¡Sé que me quieres mucho más y mejor, que todos los que me lo repiten cada día! No hace falta que me lo digas… llevas quince años demostrándomelo cada día…
Y nos abrazamos las dos emocionadas… Hasta que nos dimos cuenta que todo el mundo nos estaba mirando alucinados, jejeje pensando ¡Dios sabe qué! … Y en un extraño cambio de papeles, ella, aún con los ojos llenos de lágrimas, riéndose divertida exclamó:
- ¡Jugueeee! ¡Es la primera vez que soy yo quien te pone coloráááá! jajaja… ¡ Y Sí que es tan divertido como decías!
Yo sonándome la nariz, queriendo desaparecer bajo el pañuelo:
- ¡Cria cuervoooossss y te sacarán…!
En fín… Me puso tierna y le conté mi único secreto… Este diario…
Hoy lleva todo el día por aquí leyendo y, quería darle una especial bienvenida a este pequeño mundo aparte; es muy tímida, ¡al principio!, jejeje y no sé si hará acto de presencia… De cualquier forma, ya están hechas las presentaciones:
La rubia que está de espaldas conmigo en la foto de La copa del rey…
¡Es mi amiga Macarena!!!
Como anoche no pude declararme públicamente, por culpa del nudo que se me puso en la garganta… lo hago hoy:
Te quiero, Macarena; no estoy segura quién eligió a quién… Pero no me cabe duda que eres mi amiga… Y que ”lo nuestro” es para toda la vida… Quince años, son muchos días y muchos momentos compartidos… Han cambiado muchas cosas, pero entre nosotras, todo sigue igual…
El arte, tal como yo lo entiendo, es como el amor…
No existe un arte, ni un amor…
Quiero decir que no existe un modelo perfecto con el que poder comparar…
Nace por motivos diferentes cada vez y, toma infinitas formas de expresión …
Es una forma de sentir… Como dijo alguien, Un estado del alma…
Si nada se sabe del alma… Cómo analizar lo que de ella emana… ¡Es imposible!
Cuando un gitanillo canta, baila, o toca la guitarra; lo mismo que cuando el poeta escribe, versos, o palabras sobre un papel; no lo hace por amor al arte, ni por amor a un público… No… Lo hace porque necesita expresar, eso, que la mayoría de veces, no entendemos y de tan grande, se sale solo, se desborda … ¡Sus sentimientos!
Es como llorar, o reir… No se llora, ni se ríe para los demás… Las lágrimas y la risa, son la expresión de un sentimiento tan intenso y tan grande que desborda… que se hace físico… Es esencia que se hace tangible… es como si parte de nuestro espíritu, se hiciera carne ¡igual que el arte! ¡Igual que el amor!
¿Cuándo, en mi opinión podemos decir que nace el arte?
Cuando expresas esos sentimientos “para” alguien y, ese alguien siente exactamente lo que, sin llegar a entenderlo del todo, uno siente; el arte, para que sea plenamente arte, necesita de una conexión, una comunión en los sentimientos entre dos personas, como mínimo. Por eso ocurre que lo que es arte para alguien, puede no serlo para otro… Como el amor…
El amor que yo conozco, para mí, para que sea pleno, para vivirlo plenamente … Requiere, igualmente, ser comunicado a la persona que amemos y reconocer en ella ese mismo sentimiento, indescriptible, pero reconocible de entrega total…
Yo podría escribir millones de páginas para comunicarme… Pero si nadie me lee y siente en su corazón lo que trato de trasmitir, no he conseguido comunicar… Si no, es simplemente un monólogo, una expresión de mis sentimientos, pero la comunicación está incompleta… Como el amor…
El diccionario dice, que el amor es un conjunto de sentimientos, (No uno, sino un conjunto, que no describe, quizás porque sea imposible), pero añade, lo que, para mí sí es imprescindible: Conjunto de sentimientos que nos ligan a algunas personas, lugares, cosas, o ideas .
Si no te une o liga, si no es recíproco… No está completo… No es pleno…
Cuando uno ama, efectivamente no espera nada, uno no ama como un medio para conseguir un fín… Cuando amamos nos entregamos en nuestra totalidad… Pero para vivir el amor en su plenitud, necesita ser expresado y correspondido… De lo contrario ese amor estaría incompleto… Le faltaría algo… La dicha de una correspondencia, no exigida, no esperada, espontánea y gratuita … Pero necesaria para conocer lo espléndido de este sentimiento en su plenitud…
¿Me contradigo?
Cuando, amando a un hombre, le abrazo y le entrego mi alegría por verle, la pasión que en mí despierta su contacto, mi ternura, mi erotismo y mis ganas de gozar y vivir… Nada espero; no lo hago esperando algo a cambio… Pero sería falsa si no reconociera que, cuando algo me preocupa, o temo, o cuando necesito aliento, también es porque le amo, que busco y encuentro en su abrazo el amor, las fuerzas y la alegría que necesito… Si no le amara, no le necesitaría tanto… tanto como él me necesita a mí, porque me ama… No es que nos necesitemos y, por eso, nos amemos, sino que, porque nos amamos, nos necesitamos…
No me sacia la sed mi propia agua… Reconozco mi necesidad de amar y ser amada, intrínseca en mi codición humana… Aunque, incluso todos los dioses, de todas las religiones, reconocen que necesitan el amor y la fé incondicional del hombre… No lo espera, ni lo exige pero… Lo necesitan, esa correspondencia es la que hace posible todos los milagros… En el budismo también… Es imposible, en mi opinión, conecer el amor en su plenitud, sin la humildad del reconocimiento de nuestra necesidad del otro. No encuentro compatibles el sentimiento de amor y la autosuficiencia…
A veces, muchas, cuando he tenido un bebé en brazos, he notado que estaba sediento; y cuando le he acercado su biberón a la boquita y he contemplado cómo se iba saciando, lo he hecho porque sí, por amor desprendido, no razonado, ni inducido, sino espontáneo y gratuito, encontrando ya en su bienestar, una felicidad que, estoy segura todos habréis sentido alguna vez. Pero es cuando el bebé me ha devuelto su mirada y, confiado se ha entregado luego en mi regazo, vinculándose a mí, por ese conjunto de sentimientos no escritos, pero tan fácilmente reconocibles, cuando me embarga el amor en toda su plenitud…
Ese es el amor que yo conozco. Y así entiendo yo el arte… No soy Fromm, ni mucho menos… Pero para mí, basándome exclusivamente en mi sencilla experiencia de vida, justo en ese extraordinario diálogo, donde dos seres humanos se comunican el mutuo sentimiento espiritual, de entrega y comunión total, haciéndolo carne y piel, consiste El Arte De Amar…
Se me metió en la cabeza conocerle, por lo menos un poco…
¡Y cómo me alegro hoy!
Palabrita que me ha costado … No ha sido fácil… ¡Pero sí muy bonito!
He descubierto en él un universo fascinante…
No penséis que he logrado conocerle profundamente, ni por completo… ¡Qué va! ¡Me falta tiempo! Me va a faltar tiempo para dedicarme a esa expedición fantástica… Mañana comienza una nueva etapa en mi vida profesional, que me va a robar gran parte de los momentos que podía dedicarme a él …
Pero de verdad que no me arrepiento de aquella cabezonería que pillé por descubrirle…
¡Es simplemente un hombre Genial!
Me ha hecho reir, más veces y, por motivos que ni se imagina, reirme sola, recordando algunas de sus cosas, de las que ni él mismo sospecharía …
Me ha sorprendido ¡En tres ocasiones!
En una… Me hizo llorar de emoción …
Ah! y he sentido celos… Que sí, que sí… hace un par de semanas, más o menos…
¡Celosa perdía!
Me ha enfadado infinidad de veces…
¡Y hasta he bailado con una almohada, imaginando que era él!
Le he hecho también irritarse, estar contrariado, (es muy mosqueón ) ¡al menos un par de veces le hice reir!, le he conmovido alguna vez, he despertado en alguna ocasión su ternura, alguna que otra ¡desperté su erotismo! Me he ganado su confianza en mis opiniones… ¡Sé que le importan! y hasta me ha expresado su admiración… ¡Wow!
Ah! Y, aunque diga lo contrario y, ni torturándole lo confiese … ¡También ha sentido celos! jejeje. ¡Dos veces, por lo menos!
En fín… Lo único que quería deciros, que siempre no resulta fácil, ni podemos llegar hasta donde nos hubiera gustado en estas expediciones de universos desconocidos, cuyos misterios les hacen parecer algo peligrosos y, a la vez, ¡tan atrayentes! Sé que al principio, da un poco de vértigo y… ¡Se ven tan lejanos e inaccesibles! … Pero que no rendirse y tomarse el tiempo y el esfuerzo por conocer a alguien, desoyendo el orgullo y la razón, obedeciendo exclusivamente a un impulso del corazón…
¡Vale la pena!
Hace un año, no podía entender qué diantres me impulsaba a intentar conocerle un poco más… Hoy, recordando la primera vez que sentí ganas de abrazarle y darle un beso, se respondieron todos los por qués …
Nunca nadie me había dicho algo tan bello y de forma tan sencilla…
No me había dado cuenta que, a través de mi ventana, alguien podría estar observando, cuando yo creía que nadie podría verme…
No imaginaba que podía resultar tan bonita para nadie, como él, llanamente me contó que me veía por dentro …
No me cabe duda que la belleza está en el ojo que nos mira…
Aún así… ¡Logró conmoverme!
Un hombre puede encontrar muchas formas de hacer sentir mujer a una mujer…
Pero es necesario para ello, saberse un hombre, reconocerse hombre y, aceptarse con las peculiaridades innatas en un hombre …
Él es un hombre.
¡Eres un hombre! me dirijo a tí, porque sé que vas a venir mañana a mirar por mi ventana y vas a leerme…
Me ha encantado saber por tí, que has sentido, por mí, alguna vez celos…
No le has dado vueltas al asunto, ni ideado frases ingeniosas, ni lo has dejado entrever, ni me lo has reprochado, ni has sentido pudor, ni dramatizado, ni nada…
Simplemente dijiste y, a mí me sonó a gloria:
Juguetona, siento celos de cada hombre que te ronda…
Y luego sonreiste…
Y a mí … Esa sencillez, aceptando, asumiendo y expresando, esas reminiscencias de aquel instinto básico, de afán de dominio, de primitiva masculinidad,
¡Despertó toda mi feminidad y todas las emociones intrínsecas a mi esencia de mujer!
Tan súbdita, incontrolable e irracionalmente,
como surgieron tus celos…
Me encantó, cuando soltaste aquella exclamación castiza y, acto seguido, pediste disculpas, por no poder mirarme a los ojos, porque…
¡La mirada se te escapaba, irremediablemente al canalillo!!
¡Confieso, públicamente, que era allí justo, donde yo quería que miraras!
¿O crees que visto así, cuando voy a comprar el pan?
No conozco apenas nada de tí…
Pero me gusta mucho lo poco que voy conociendo, a pequeñas ráfagas de intimidad y, confidencias que compartimos…
Me has conmovido, a veces… Hoy me hiciste reir y emocionarme, a la vez, cuando dijiste aquello de :
Estás hablando con un tío, que está pensando cuántos kilómetros hay desde aquí a Sevilla y, cuánto tardaría en llegar, sólo por cenar contigo…
Despiertas emociones bellísimas en mí…
¡Qué regalo es, para una mujer, coincidir con un hombre como tú!
Mira, te lo voy a decir, tan claro y sin guirnaldas, como tú me lo dijiste,
sí… Voy a jugar contigo como a tí te gusta:
¡Con las cartas bocarriba!
Este post, es para tí.
Dedicado exclusivamente a tí.
Para que sepas, que me ha encantado conocerte y,
porque es cuánto se me ocurre para agradecértelo…
Porque, y eso que no estás aquí,
desde tan lejos,
has sido la mejor pareja de baile,
que he tenido en muchísimo tiempo
Estamos justo en el principio de algo…
No sé, exactamente de qué;
si de una espléndida amistad, o de qué …
Porque, ciertamente, como tú dijiste, yo tampoco pienso perder de vista, ni un momento, que eres un hombre y, yo una mujer…
¡No lo permitirás tú! jeje
¡Ni yo!
Pero sí sé que es el principio de algo bueno…
Dices que a las mujeres, no hay quién nos entienda…
Está el cielo de un azul intensísimo, completamente limpio …
¡Es increible lo bonito que está!
Brilla el sol de tal forma, que parece Mayo…
No hace ni una pizca de frío… ¡Ni de calor!
Mi ventana parece un cuadro mágico, una obra de arte viva, con marco de plata …
Se oye, incluso, a los gorriones alborotar bulliciosos el silencio, dibujando alegres paisajes en el aire para enamorar … ¡Enamorarme a mí! Que saben ellos me tienen hechizada con la sencillez de su vuelo y, la libertad que gozan, sólo con agitar sus alas…
¡Cómo me gustaría escaparme por la ventana e irme a pasear! A ese pais de las maravillas que se contempla a través de estos cristales… ¡Alicia, la del cuento, lo fliparía!
No sé si es por ésta luz que, calienta y reconforta, que engalana y embellece todo en esta tarde de invierno, disfrazada de primavera; pero me siento hoy ¡tan alegre y perezosa!!
¡No me apetece nada seguir trabajando!
Si fuera domingo, cogería la bici y me iría a comer al Alamillo… Con él… Sé exactamente bajo qué árbol… llevaría emparedados, una manta roja y un búcaro blanco, jejeje … Y le contaría porqué los franceses, a la hora de nuestra siesta, le llaman la hora del amor…
Ufff… ¡Otra vez estoy pensando en él!
¡La madre que le parió!
Mejor me voy ya a comer…
¡Es viernes nuevamente!
No puedo escaparme, justo ahora, ¡pero esta noche sí!!
Ojalá sea ésta, una noche tan alegre y cálida como la tarde; y si fuera posible ¡Estrellada! y con una luna, tan luminosa como el sol … Y me recoja Ignacio y me lleve a cenar a un velador de Triana, y me diga cien veces guapa y me invite a pasear por la calle Betis, cogida de su mano …
Y … que ninguna de esas cosas,
¡me recuerde otra vez a Él!
Que sólo hace acto de presencia en mis pensamientos, obligándome a desvariar…
Pero… Si me llamara justo ahora… Desvarío… Si lo hiciera… Jamás en su vida olvidaría… Ésta Tarde De Paseo…
Este ¿poema? está inspirado en el amor de una amiga, de más “pa llá” de Despeñaperros… Ella me enseñó a creer que no existen barreras, ni obstáculos, que sean imposibles de vencer, por un gran amor…
- Juguetona… (La mirada encendida, la voz ronca y las manos… inquietas)
¡Sacas los mejor y lo peor de mí!
- … ???
- ¡¡¡Sacas mi lado más canalla!!… A veces te cogería y… Y… ¡a mordiscos te arrancaría la ropa y te comería toda, hasta volverte loca de puro placer y lujuria!!!
- ¡WOW! (Con finjida y perversa ingenuidad) ¿Y lo peor?
- jejeje…(Se ríe sorprendido y con la mirada de un loco):
- ¡Eres la encarnación del pecado!…
- Lo peor… Lo peor es cuando haces, como ahora, apología de la lujuria y esa carita me tortura, despertando una decencia en mí, ¡¡que me impide hacer contigo una barbaridad!!
- jijiji… (Me rio por no llorar… ¡Ya es mala suerte, caramba! )
Le doy la espalda y me marcho riéndome, que él ¿malinterpreta? o entiende como una provocación, mientras escucho su amenaza, que para mí es una dulce promesa:
- ¡Te la estás jugando, rubita!! Un día de éstos…
Me vuelvo, con una ceja levantada, para mirarle retadora, a un par de metros ya de distancia entre él y yo:
- ¿Qué ocurrirá un día de estos… a ver?
- ¡Apuesto que un día de estos… ¡Perderé la decencia y, no tendrás donde esconderte!
Yo, en un alarde de valentía, en un ¡improvisado y arriesgadísimo farol! :
- Por si no me encontraras… Debajo de mi escritorio es donde suelo esconderme… ¡Pa que lo sepas!
- !!! ¡Te quitaré ese aire de niña consentida, para siempre!! ¡Ya lo verás! ¡Aunque tenga que darte unos buenos azotes en el culo!
- (Riéndome traviesa y, sacándole la lengua en son de burla )… ¿Qué te apuestas que no?
¡Menudo carrerón más tonto me costó la güasa! ¡Y la zotaina que me gané!
Moraleja:
“A partir de los treinta y con tacón de aguja, no hagáis nunca una apuesta, que dependa de la velocidad que puedas alcanzar corriendo… ¡Aunque hayas dejado de fumar! … A menos que, como yo… jejeje ¡Desees perderla!!! ”