Creía que no me acordaba ya de Tí…

De repente,

como una premonición,

el fax me suena distinto…

Me levanto… Miro… Y:

¡Una flor dibujada a mano alzada!

Me quedo muda y quieta…

Un sentimiento cálido,

de alegría triste,

me inunda el pecho…

Guardo la flor en su archivo…

En la letra “A”…

Junto a cientos de flores,

ordenadas por fecha…

Ha pasado mucho tiempo…

Pero el temblor de mis manos

y esta lágrima, que baila

brillante en mis ojos, 

al archivar mi nueva flor,

sigue dándote la razón,

que yo, ingenua,

te negué aquel día…

Toda una vida

y parte de la eternidad,

no serán suficientes,

ni para que tú te olvides de mí,

y dejes de enviarme flores,

ni yo deje de acordarme de tí…

sin que se me desgarre el alma“…

Juguetona.