Los Hombres y Los Cuentos. Jueves, Oct 18 2007
Nuestro vestuario 10:50 am
Si existe algo que pasa silenciosamente por mí, procurando no hacer ruido y que yo no me entere de su influencia, son
¡LOS AÑOS!…
Han ido pasando endiabladamente rápido, ¡La madre que…!!!
Sin embargo, yo no me había percatado que nada hubieran cambiado… No, desde mis trece años; justo cuando se produjo aquel inesperado cambio en mi cuerpo, ¡En mi altura no, lamentablemente! Pero sí en su forma. :)
Claro que por un absurdo pudor, no permití que nadie se percatara de ello hasta que llegaron los 15 ó los 16 años, (Un precioso vestido rojo, que me hizo mi madre, me sirvió para la presentación “oficial” de la que, de ahí en adelante, sería mi imagen).
Bien, palabrita que, desde entonces, no había reparado en ningún otro cambio. Es más, cuando me encuentro con alguien que hace más de 12 que no veo, no sólo me reconoce sin problemas, sino que me dicen eso tan gratificante de :
¡Estás igualita!! ¡Por tí no pasan los años!!
Bueno, muchas cosas no han cambiado…
Sigo andando descalza en casa, aún en invierno. Sigo llorando cada vez que veo “Mujercitas”. Continúo enamorada de Goofy…
Todavía pienso que es Gaspar, quien me trae los regalos la madrugada de reyes magos y sigo dejándole una copita de anís, a pesar que, desde que vivo sola, amanece intacta
, (Mientras viví con mis padres, él, que no soporta ni el olor, era quien se la bebía para conservarme esa ilusión)… ¡Y más cosas que no han cambiado y me da corte reconocer!!
Pero, así, de pronto, como suelen ser las revelaciones, he descubierto un detalle ¡Que SÍ ha ido variando con los años! :
La relación entre los chicos, los cuentos, la cama y ¡Yo!
Os explico:
Cuando tenía doce años, ellos (por lo general, algún amigo de mi hermano mayor) Cuando se reunían en casa y no querían que yo viera unas pelis que alquilaban las noches de los viernes, aprovechando que mis padres, siempre salían con sus amig@s a cenar (que no sé de qué irían esas pelis, jejeje), pues:
* Primero me metían en la cama y me contaban un cuento… (para dormir)
A los 22, sin embargo, los chicos (Ya de distintos círculos y diferentes ambientes, porque mi vida social comenzó a expandirse y traspasar fronteras):
* Ahora, primero me contaban un cuento… ¡Y me llevaban a la cama!!!…
En el intermedio de los 22 a los 30, descubrí también, no sin cierta tristeza, ji, que:
* Muchos hombres, lo que dicen que son capaces de hacer en una cama ¡Es un cuento!
Y por último ¡Lo que cambian las cosas! A los 32 me he sorprendido pensando muchas veces, mientras escuchaba a un hombre:
* ¡Déjate de cuentos… Y VAMOS A LA CAMA!!!
¡No deja de ser curioso!! ¿No os parece? jejeje.
Juguetona.