Caricias. Viernes, Oct 5 2007
El juego de la Seducción 11:34 am
Con una caricia nos demuestran, no sólo que existimos para alguien, sino que somos capaces de despertar sentimientos en esa otra persona.
Es tan importante para todo ser humano recibir esas muestras de nuestra capacidad para conmover, que a veces, ante la falta de ellas, provocamos, inconscientemente creo, provocar alguna respuesta, aunque se negativa.
Son las conocidas caricias negativas. Por ejemplo aquellas que un niño cuando se siente solo y como si no existiera para sus padres busca siendo “malo”, consiguiendo al menos, provocar la ira o el dolor, o alguna reacción de sus progenitores… Cualquiera vale, antes que la cruel indiferencia.
En la seducción no son pocos a quienes les ocurre y no son pocos quienes también usan la indiferencia para comprobar si el otro realiza una acción desesperada, buscando una reacción. Señal inequívoca no de interés, sino de necesidad.
Es un juego psicológico que a mí, lo mismo que dar celos, no me termina de convencer… No me gusta.
Cuando un chico/chica intenta dar celos, o de repente se muestra indiferente, yo lo interpreto como una acción, desesperada por falta de otros recursos, para conseguir una caricia… A lo mejor lo consigue, pero me parece a mí, que esa reacción tiene muchísimas posibilidades que sea NEGATIVA… Y para seducir, a mí al menos, ¡No me vale! A mí me gusta inspirar alegría, confianza, travesuras divertidas… ¡gozo! Disfruto cuando alguien goza conmigo, cuando causo sufrimiento, si no soy positiva en la vida de alguien, no puedo soportarlo ¡Me alejo! ¡Desaparezco!
No dudo que habrá quien domine esta técnica y logre que el otro encuentre la forma de vencer el orgullo, o la dignidad, o el amor propio y le declare su… interés… Pero ¡Anda que tener en tus brazos a alguien a quien hayas despojado previamente de eso!!!
Yo ya no entro en esos juegos…
Ante la indiferencia repentina y sin explicación de un chico, yo opto por dejar de jugar en ese punto, y me quedo con las miles de caricias positivas, que conscientemente, o no, me regaló desde que empezáramos a seducirnos, hasta ese momento.
Las caricias no se dan sólo con las manos o el contacto físico.
Son caricias también una sonrisa, un halago, el apoyo en algún momento, un buen consejo, una confidencia, una carta cuando menos la esperas…
Definitivamente prefiero desaparecer y llevarme todas esa caricias que tan bien me hicieron sentir, que devolver el balonazo en la boca del estómago, de la cruel e inesperada indiferencia…
¿Significa eso que el otro ha ganado? ¡Pues vale! ¡Pa tí la perra gorda!! Pero que yo tampoco pierdo nada, al fín y al cabo, me llevo los bolsillos llenos de caricias, que es una de las cosas, que más me gustan del mundo y son uno de mis puntos fuertes… He recibido tantas, que no tengo necesidad de conformarme con las negativas, ni nadie debería esforzarse en hacerme daño, para conseguir una caricia negativa mía, teniendo tantas y tantas de las otras ¡Deseando regalar!!
Juguetona.