El Último Baile. Miércoles, Oct 3 2007
Ensueños 11:53 am
“¡Qué sonreír el de la chiquilla! Fue como si el sol de la tarde, que se quebraba, al ponerse entre las nubes de agua, en amarillos cristales, le encendiese una aurora tras sus tiznadas lágrimas.”
Juán Ramón Jiménez.
Faltaba poco para el amanecer… La noche entera había pasado tan rápida para mí, entre bailes y risas, que el sueño y el cansancio aún no habían podido alcanzar mi cuerpo, ni mis ojos…
Llegué a aquel local en penumbras, donde la música suave invitaba al baile lento, a las caricias… A los sueños… Pero nadie estaba bailando, ni acariciándose, ni soñando… Dos grupos de personas aburridas y sonnolientas ocupaban la sala, mientras dos camareros comenzaban a limpiar…
Fue entrar y tras los segundos que tardan las pupilas en dilatarse para ver en la oscuridad y atravesar la densa capa de humo blanco de los cigarrillos, pude verle y sonreirle desde lejos…
Se levantó y llegando hasta mí, me tomó en sus brazos y comenzamos a bailar… Él no me guiaba… Siempre se deja llevar… Quieto y abrazado a mí, me obligaba a tomar yo las riendas… Como siempre…
La ternura que siempre despierta en mí, sería la razón, por la que más que bailar, pareciera que le acunara en una nana dulce y sensual…
Su cuerpo pegadísimo a mí, olía a whisky y tabaco.
La cabeza inclinada, hundida en mi cuello… Más que abrazado, aferrado a mí…
- Acaríciame el pelo, anda, me gusta tanto cuando me acaricias… Juguetona, ya ha amanecido…
- No, mi amor… Aún falta un poquito…
- No, Juguetona… Amanece siempre que llegas tú… Cuando llegaste (Me miró con los ojos encendidos, como un niño en una mañana de reyes) ¡es como si hubieran vuelto a encender todos los focos a la vez…!
- Sin duda, el whisky que sirven aquí tiene que ser de garrafón. ¡Estás muy “perjudicado”!!
- Los niños y los borrachos siempre dicen la verdad…
- Sólo cuando estás borracho me abrazas como un niño asustado…
- Siempre estoy asustado, Juguetona, desde hace diez años que te conozco…
- Sí… Pero aún no me he enterado de qué te da más miedo, si de la oscuridad, o de… La luz…
- Ni yo Juguetona… Ni yo… Tú siempre vienes y después te vas, como el sol, no te quedas nunca, me da miedo necesitarte y que un día no vuelvas…
- Cállate… Estás muy perjudicado esta noche…
- No, Juguetona, Ya se ha hecho de día… Cuando llegaste…
“No quiero ser un sol, ni una luna ¡Maldita sea! Sólo deseo ser una mujer para tí, y que no me dejes guiar a mí sola nuestros pasos al bailar… Entonces no permitiría que este baile acabara nunca”
Pero no le dije nada… Estaba borracho… Y no quería que se diera cuenta, que otra vez… Había vuelto a hacerme llorar…
Por eso vengo y después me voy…
Y muy probablemente, me necesite o no… Llegue el día que consiga no regresar…
Quién sabe si éste, haya sido nuestro último baile…
Juguetona.